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Martín Onti: Llegarán momentos malos

SEVILLA, España.- Como si de una premonición se hubiese tratado, estas fueron las palabras de Luis Enrique Martínez en su conferencia previa al partido frente a Inglaterra en el Benito Villamarín de la capital hispalense. Aquella sentencia de ‘llegarán momentos malos’, le da la razón al actual técnico de la Selección de España porque es precisamente lo que ha ocurrido frente a los de Gareth Southgate.

El estratega asturiano no solamente acertó en adelantarse a la justificada derrota ante los ingleses, sino que además también lo hizo alabando a su colega de ocasión. Southgate planteó un juego ideal para enfrentar a los aún lideres del grupo en la Nations League en su propia casa, le entregó el balón y se dedicó a practicar lo que mejor hace Inglaterra. El ‘kick and run’ le salió de manera perfecta, sobre todo en la primera parte donde sentenció el resultado con un tan increíble como lapidario marcador.

Su portero Jordan Pickford asistió en los dos primeros goles en pelotazos largos y anunciados que fueron letales para la recuperación. El tercer gol fue consecuencia de aquellos dos tantos y aunque el retorno a la segunda mitad fue auspiciosa en la compenetración del juego español, darle vuelta a los errores se transformaron en misión imposible.

En las equivocaciones de transiciones, con mayor lateralización que profundidad, es donde radica la culpa que debe admitir Luis Enrique. El capricho de la banda izquierda con nombre propio en Jordi Alba, sumada a la ausencia de Dani Carvajal en la derecha; la lentitud que trasmite Thiago Alcántara potenciando la de Sergi Busquets; y las dudas de Marco Asensio como armador sin perfil adecuado, sirven para crear un efecto dominó donde el resto de jugadores va cayendo por su propio peso hasta perderse en el campo.

De nada ayuda enfatizar récords truncados, estadísticas de apoyo nulo e historias pasadas, si no se refleja otra intención que el equívoco de un planteo de juego. Regalarle 30 metros entre David De Gea y el último defensor a la astucia y a la velocidad británica, es no entender de planteamientos futbolísticos, y esa es la causa principal en la que debe hacer pié Luis Enrique antes de su visita a Croacia para sentenciar el grupo y aspirar a estar entre los 4 mejores equipos de Europa. 

El entrenador español sabe demasiado bien en dónde ha confundido el fútbol con los motivos personales y ahora deberá rectificar antes de que sea muy tarde. Sólo de él depende que no haya más ‘momentos malos’, tanto para España como para sí mismo. El 2-3 frente a Inglaterra en Sevilla le ha hecho un favor que debería agradecer.

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