Horarios

Sáb.Sep.18 9:55 PM EDT
Dom.Sep.19 11:00 AM EDT
Dom.Sep.26 1:00 PM EDT
Dom.Oct.03 1:30 PM EDT
Dom.Oct.17 5:55 PM EDT
Sáb.Oct.23 9:00 PM EDT

Martín Onti: Tiempo de Champions

MADRID, España. - Semana de partidos de Champions League. Encuentros de ida de cuartos de final de la competición más importante del mundo a nivel de clubes. Europa se despierta hoy, deportivamente hablando, y respira un aire más complaciente. La política queda atrás por 48 horas, aunque quede está escondida entre líneas futbolísticas, y se da paso al regocijo que significa esperar a que a 15 minutos para las 9 de la noche lo presencial gane las gradas de los estadios de Sevilla, Turín, Barcelona y Liverpool y, lo virtual de la imagen, los sillones de millones de hogares alrededor del planeta.
 
En medio de tanto descontrol político y confusión social, el fútbol viene a poner paños de agua tibia sobre el frío panorama que se cierne sobre el cada vez más desestabilizado ámbito europeo. La expectante espera del resto del mundo por lo que pueda suceder en aquellas cuatro capitales, sedes de los partidos de ida, juega a su manera con la prudente incertidumbre de sus propios favoritos.
Arriesgar resultados sería sumarse a resultantes que pueden no estar acordes a la relatividad del fútbol. Sería fácil deducir semifinalistas visto lo visto hasta hoy, sin embargo, 180 minutos de juego, de este fútbol nuestro de cada día, podrían traer aparejadas sorpresas del momento y consiguientes silencios posteriores. 
 
No se trata de juzgar ni a factibles vencedores ni a posibles vencidos. Con las estadísticas en la mano se podría arriesgar quienes deberían ser los cuatro candidatos a continuar rumbo a Kiev. Justificados estos desde sus demostraciones de supremacía futbolística, a través no sólo de lo demostrado durante la temporada sino de una historia que les avala, la lógica duerme en Baviera, Madrid, Cataluña y Manchester.
A pesar de esa seguridad que nos impone la realidad, la razón exige prudencia. El fútbol no siempre va de la mano de la justicia -como tantas otras innumerables situaciones y vivencias- y de repente vendemos la piel antes de cazar al oso que termina dejándonos con cara de tontos.
 
Lo dicho, martes y miércoles de Champions League parecen estar hechos a la medida del placer que conviene disfrutar en tiempo presente. Desde que se inicia el día hasta que termina cada partido, uno vive con el runrún en el cuerpo y los estribillos del handeliano himno creado por el británico Tony Britten nos acompaña hasta que el desencanto nos vence. Y digo esto porque la composición modificada del músico germano Handel, ‘Zadok, el sacerdote’, sólo acompaña a los que finalmente triunfan.
 
En síntesis, tiempo de fútbol, tiempo de Champions League. 48 horas para hacer un impasse con nuestros demonios habituales y dar paso a lo que en una idealización plena de utopías uno desea para poder vivir con la alegría que sueña.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!