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Martín Onti: Opiniones posteriores

Ha tardado unos días para que se haga público el pensamiento general, pero más que ello, ha debido pasar toda una semifinal de Champions League para que el acuerdo entre las opiniones sea una total coincidencia de lo ocurrido. Nada importan las formas ya, porque el presente de un resultado se lleva cada posibilidad tramada al basurero de las sugerencias tardías.

Aún sobreviven los “coletazos” de opiniones que discurren por cada plató de televisión, en cada editorial de los medios de comunicación, en la mesa de un bar o en la calle misma. En todos esos lugares se plantea el por qué un equipo triunfa sobre otro que hace mejor las cosas desde el aspecto principal que contempla el fútbol: el juego.

Pues bien, lo he pensado desde mi cama, desde un sillón, desde el tren y muchas veces hablando por teléfono. Escribirlo es sólo la parte final al corroborar que el fútbol es indescifrable a veces. Que lo mejor que podemos hacer quienes amamos este deporte es aceptar la relatividad de cada partido y de sus propias circunstancias, que nada podemos hacer para cambiar ese destino que viene de la mano del balón en 90 minutos, desde que este se pone en movimiento hasta el silbatazo final que anuncia que lo que viene es inmodificable.

Siempre el mundo del fútbol se cuestiona las razones cuando estas no están claras, y eso es justificable. Sin embargo, debemos entender que nunca el juego fue proporcionalmente favorable a quien planteara una mejor estrategia, o a quien pusiese en uso una mejor táctica futbolística desde lo puramente lúdico. Ejemplos tenemos muchos, pero nada más fresco que las semifinales de la Champions recién concluidas.

El Real Madrid y el Liverpool pasan a la final porque manejaron muy bien los ‘tiempos’ que el fútbol demanda, y siempre demandó, como esenciales para conquistar objetivos. Fueron más asertivos que el Bayern de Múnich y la Roma porque entendieron mejor las urgencias que el presente del juego exige y se aprovecharon –aunque con sufrimiento- muy bien de ellas.

Nadie puede despotricar en contra de los merecimientos de madrileños y scousers, ni menos de su suerte… porque desde sus posturas la ayudaron y esta les agradeció su confianza. La final será una película aparte. Que nadie crea que el Real Madrid por nombres, historia y momento podrá pasearse triunfalista por el Olímpico de Kiev, no, nada de eso. Un partido de fútbol de ese calibre nos reserva una historia distinta, todavía no escrita. Hasta entonces!

Martín Onti

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