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El entrenador argentino del Atlético de Madrid, Diego Simeone durante el partido de ida de semifinales de la Liga de Campeones ante el Real Madrid, en el estadio Santiago Bernabéu. EFE

Martín Onti: La remontada

MADRID, España.- Dice Diego Simeone, casi auto convencido de ello, que en el Vicente Calderón habrá remontada. Busca convencer a sus jugadores, y a quien le quiera escuchar, que la vuelta de este tormento tiene solución. Sin embargo, me pregunto yo, en qué estratosfera vivirá el técnico argentino para imaginarse semejante imposible, sobre todo habiendo sido espectador de lujo de este triste varapalo sufrido en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid donde su equipo fue tan impropio como la vestimenta que debió usar ante el dueño de casa.
 
 
Es cierto que somos conscientes de la capacidad espiritual que el ‘Cholo’ tenía cuando vestía la ‘14’ del Atlético de Madrid, pero hoy sólo puede ser un mudo testigo físico del juego, y desde esa irreal posición de protagonista sobre el césped, es bien poco lo que puede hacer para insuflar ánimos a hombres que ante los blancos fueron marionetas del equipo de Zinedine Zidane. Los rojiblancos -hoy vestidos de negro como su imposición futbolística- fueron petrificados intérpretes de un partido que siempre estuvo a favor de los locales y resultantes presas de un marcador que jamás amenazaron con modificar.
 
 
Con poco le bastó al conjunto blanco para llevarse el triunfo, una conquista que de habérselo propuesto podría haber sido mucho mayor y más lapidaria aún. El Atleti no tuvo lo suyo, nada de lo que le sirvió en el pasado lustro para llegar a estas instancias pudo demostrar en el Santiago Bernabéu. Todo le faltó a los colchoneros; anímicamente en paños menores; lejanos de su ímpetu combativo; falaz en su intención de buscar la portería adversaria con decisión; y sin la dignidad de luchar por cerrar espacios al rival, y sin memoria para defender el ‘cholismo’ que les identifica.
 
 
Puede que ese postrero estertor que sacude al ser humano cuando no queda otra alternativa que soportar el final inminente, haya aflorado en las entrañas del entrenador sudamericano para declarar que a orillas del Río Manzanares habrá remontada, algo que sinceramente ni él mismo se lo debe creer después de este vergonzoso 3-0 tan terminal que Cristiano Ronaldo y sus compañeros le endosaron hasta piadosamente.
 
 
En siete días, como siempre decimos en esta profesión, la relatividad de lo lúdico puede jugarnos en contra de lo que la lógica puede imponer sobre un estado razonable, pero, me temo que Cardiff ya tiene su primer finalista después de esta indiscutible victoria del Real Madrid.
 

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