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Martín Onti: La Gran Final

MADRID, España.- No se puede decantar nadie por una opinión concluyente en una final de Champions League. No corresponde hacer un vaticinio sobre quién saldrá campeón esta noche del Wanda Metropolitano de Madrid. Es imposible, y arriesgado, aventurar una certeza al respecto. No existe en el análisis del juego entre el Liverpool y el Tottenham Hotspur, una ciencia cierta que determine el poder de uno sobre el otro para dar por sentado un vencedor.
 
Podríamos partir de la pauta que son dos equipos ingleses que se conocen muy bien. El estudio que se han dedicado entre Jürgen Klopp y Mauricio Pochettino sobrepasa de marcada manera la simpleza de un partido de fútbol. En lo sorpresivo del largo tiempo transcurrido entre el final de temporada y este encuentro en Madrid, el tiempo debe haber sido tedioso y eterno para ambos.
 
En estas casi 3 semanas de pausa forzada, los días han sobrado, y no me atrevería a dar una opinión sin tener en cuenta la real importancia de este aspecto. Cuando a uno le sobra el tiempo, los resultados de un proyecto tienen la variación de los cambios, la indecisión de los arreglos, la lentitud del pensamiento y la rapidez de esa iluminación que la almohada no le ofrece a uno hasta la noche anterior.
 
Muy seguramente, no será el partido que se hubiese jugado a tres o cinco días de haber quedado ambos clasificados para esta finalísima. No creo que en aquel entonces se hubiese planteado por parte de ninguno de los dos técnicos el juego de esta noche, nada hubiese coincidido para acercarlo en similitud de estrategia, ni de táctica, ni de disposición y presagio.
 
Todo ha cambiado, todo es nuevo, fresco, y la evolución hacia la mejor alternativa de una victoria puede ser la ventaja que le podría otorgar, personalmente y desde este punto de vista, a la experiencia del estratega germano, por más que el entrenador argentino haya recuperado a piezas importantes para su equipo, como Harry Kane.
 
No hay para este encuentro final pautas que sean definitivas, ni menos claras. Uno, sólo puede exponer una idea desde las sensaciones que el conocimiento deja para una presunción, que explicada, puede tener asidero desde el razonamiento que el juego nos permite hacer de acuerdo a lo que es palpable. 
 
A diferencia de otras definiciones de menor compromiso mental y espiritual, el entorno del juego sólo ejercerá presión si hay tiempo para pensar, y por lo general el fútbol inglés no permite ese lujo. El ritmo con que se caracteriza el British Football sólo bajará su intensidad cuando uno haya sido derrotado. Hasta tanto, y en modo activo, ni los casi 70.000 aficionados en Madrid descansarán mucho más allá de la medianoche. Eso sólo será posible al retornar a casa como vencedores o vencidos.
 
Martín Onti

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