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Martín Onti: Hala Madrid y nada más

MADRID, España.- La undécima Champions ganada por el Real Madrid ante el Atlético, más que una victoria merecida, que lo fue, significó de alguna forma ajusticiar a Diego Simeone. La extrema derrota por penales del conjunto del entrenador argentino dejó muchas cosas al descubierto, pero nada más claro que desde la falta de propuesta ofensiva es difícil ser afortunado.

La carente mentalidad ofensiva del equipo les denunció a los Colchoneros desde el minuto inicial del encuentro en el San Siro de Milán. La remontada en el marcador que consiguiera en la segunda parte llegó más por la dejadez futbolística de la escuadra de Zinedine Zidane que por méritos propios del adversario, y habiendo podido ser protagonista para imponerse en tiempo reglamentario tras el gol de Yannick Carrasco, éste sólo dignificó a los del "Cholo" Simeone para aspirar al alargue, sólo eso.

La falta de actitud necesaria para encuentros como esta final de Champions League denunció a unos y a otros, a los blancos porque llevan en la sangre ese hervor de campeones aun sin proponérselo, y a los del Manzanares, por reticentes en situaciones límites como esta en el Giuseppe Meazza.

Ganó el que se lo mereció por estirpe, por presencia y por mejor actitud, producto de una mejor propuesta para este negocio de decidir partidos definitorios. Ganó porque, aunque no en todo su esplendor, tuvo a alguien en el banquillo que fue superior en el espíritu que rige este juego. Zidane fue superior en comunicación a Simeone, sobre todo para este cotejo final en el que ganar lo era todo y donde la experiencia mide la sapiencia del uno y del otro.

¿Hubo fortuna en los penales?, pues pongamos que sí, sin embargo, a la suerte se la debe ayudar siempre de una u otra manera. El destino elige casi siempre al más agraciado y el poste derecho de Navas eligió al Real Madrid para este undécimo título europeo, si es que lo vamos a poner en manos del azar.

Ahora, en términos matemáticos, Diego Pablo Simeone con todo su cuerpo técnico incluido vuelven a quedar en deuda, esta vez más, incluso que en Lisboa, puesto que el estado físico de sus jugadores les ha dejado retratados de lleno sobre el césped lombardo, donde casi media plantilla del nuevamente subcampeón del viejo continente terminó acalambrado y arrastrándose por clara falta de preparación física, mental, y por ende futbolísticamente adecuada para esta gran final.

De no ser así, habrá que sentarse y discutir con seriedad que los "requerimientos" de la temporada han sido, una vez más, demandantes y extremos, pero no creo que a quienes invierten su dinero en el fútbol les haga gracia poner sobre la mesa este tópico, por lo tanto aceptemos lo dicho y felicitemos al Real Madrid por su logro conseguido por mayor experiencia y mejor actitud… Hala Madrid.

 

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