Martín Onti: Entre el soldado Ryan y Dembélé

La película de Steven Spielberg, ‘Salvando al soldado Ryan’, debería asociarse a un intento más del listado exculpatorio de Ousmane Dembélé en su periplo español. Una cinta que aceptaría como única diferencia existente, entre la ficción de Hollywood y la realidad del delantero francés del FC Barcelona, el asombro. En el filme americano, al menos se sabe que el paracaidista James Ryan había caído detrás de las líneas enemigas y por ello se intenta su rescate. Comparando esto con la actualidad del futbolista galo, la obra de Spielberg sólo se diferenciaría en que Dembélé no sabe aún dónde ha aterrizado. 

Hay algo que me extraña sobremanera en todo este tema. No quiero aceptar, y me resisto a ello, que la normalidad pinta los escenarios por los que atraviesan los de Ernesto Valverde con Ousmane vestido de blaugrana. Se dice, casi se asegura demoníacamente, que el ‘Mosquito’ pica venenosamente, que es un diamante en bruto, que no hay mejor perspectiva para la entidad de Josep Maria Bartomeu que la del ex Borussia Dortmund, pero, sinceramente, yo no me lo imagino cercano a ese plano.

Anoche en Holanda y por la Champions League, Oumane Dembélé puede haber tenido una de esas noches apacibles en Eindhoven ante el PSV de Van Bommel, en una de esas veladas en que los resultados duermen con placer del lado azulgrana cuando todo está bien y la alegría inunda el espacio culé por ausencia de una derrota o un tanteador insatisfactorio, pero, de allí a decir que al fin hemos visto al crack que algunos interesados alientan en él, hay mucha distancia.

Para no perder el hilo cinematográfico, ejemplificador ejercicio de la duda aquí, y haciendo pie por lo visto en el Philips Stadion holandés, es necesario sí, comparar la intención por parte del capitán John Miller en encontrar al soldado extraviado con la del capitán del Barça, Lionel Messi, gestor de la tranquilidad circunstancial de su compañero de avanzada futbolística, en donde el astro argentino se encarnaba en Tom Hanks generando una sufrida victoria catalana rumbo a la próxima fase del torneo.

Por ahora ignoraré los rumores de aquellos pasillos de San Joan Despí, donde se da a entender que al pavo se lo suele engordar convenientemente previo al día de Acción de Gracias para comerlo con mejor gusto entonces.

Martín Onti

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