Martín Onti: El orgullo y el honor del alma

La historia es implacable, siempre lo será. Esto no sólo sirve, en este caso, para definir al Real Madrid, sino para comprender la actitud que una camiseta, un escudo y todo lo que lo rodea, trasmite al alma de quienes la usen. El orgullo se mide a través del honor y las consecuencias que entre ellos desarrollan en común. El resto es la suma de las circunstancias que hacen al todo de una persona.

Anoche en Anfield Road volvió a quedar claro el porqué de tantos logros. Con uno de los once menos fortalecidos futbolística y físicamente con que se le puede recordar al Madrid, sacó un importantísimo resultado ante el Liverpool para acceder nuevamente a semifinales de esta Champions League en estado de incertidumbre.

El Real Madrid le gana a las condicionantes porque justamente en las desiguales circunstancias se miden los hechos adversos. Zinedine Zidane parece frotarse en la sabiduría de sus antepasados para poner en práctica alternativas que sólo las situaciones límites ponen a prueba.

Cuando el rival, en este caso el conjunto de Jürgen Klopp, constata que enfrente hay un oponente capaz de vencer la adversidad del momento con temple, entrega, esfuerzo y valentía, inexorablemente termina doblegándose como lo hizo el equipo capitaneado por un James Milner que pretendió, en el primer minuto de juego, intimidar a un Karim Benzema y compañía que no estaban dispuestos a ceder en lo que sería una batalla por la supervivencia en Europa.

Para justificar este empate que aupa al Real Madrid a la siguiente fase, podríamos basarnos en la excelente actuación en portería de Thibout Courtois; en la labor de Fede Valverde en una demarcación nueva para él; en una defensa que jamás desobedeció el libreto diagramado para este juego; en la gestión inteligente de sus mediocampistas; y en la presencia omnipresente de Benzema. Pero no, la razón principal fue defender el orgullo con el honor que estos jugadores sienten por vestir esa camiseta con eso que no tiene baremo de medición más que la ‘actitud’.

Ahora espera el Chelsea de Thomas Tuchel, otro alemán en la lista de los de enfrente, y un nuevo capitulo en la historia del Real Madrid. Sin muchos de sus considerados titulares, en juego y espíritu, se accede a semifinales de Champions League. Evidentemente el crédito de esta institución continúa abierto con quien decida alinear Zizou Zidane, porque el secreto está en el alma de quienes visten de blanco.

Martín Onti

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