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Martín Onti: El miedo sobrevuela Les Corts

MADRI, España - Sólo un segundo de dolor puede ser motivo suficiente para que el miedo paralice al cuerpo. Lo saben los jugadores del Barcelona tras haber experimentado una derrota impensable para ellos en el estadio Olímpico de Roma hace, justamente, un año atrás… 370 días para ser aún más precisos al hurgar en la herida.
 
Llega esta noche el Manchester United de visita al Camp Nou en el barrio de Les Corts, y a quien no se le pase por la cabeza la historia reciente del Barça en la Champions league, reniega de la realidad. De martes a martes, de aquel 10 de abril a este 15 de abril con sus días y sus noches que han paseado por el camino del dolor a sus integrantes y que le acercan en vuelta de cuartos de final a un escenario de temores lógicos.
 
Hay razones tan palpables como reales para desconfiar de esta serie de partidos puntuales, de compromisos definitorios que a algunas personas les cuesta afrontar. Es sabido que el Barcelona tiene un muy buen equipo, con profesionales de gran calidad futbolística y humana, y quizás eso es lo malo, lo que precisamente Ernesto Valverde avizora y trata de corregir con un sistema de juego más conservador.
 
Es una realidad que en el plantel azulgrana sobra la clase de futbolistas de primer nivel; Jugadores de una técnica básica individual cualificada en grado superior; inteligentes y astutos en el manejo de la táctica de equipo; hombres dispuestos, por educación sistémica del club, a desarrollar una estrategia adecuada, memorizada en los genes y de comprobada productividad futbolística a través de los años.
 
Sin embargo, lo anterior, todas esas cualificaciones mencionadas con que cuentan los culé, han sido entrenadas en un marco institucional que no contempla esa pequeña cuota de malicia que nace de la reacción del ‘potrero’ y que, necesariamente, se exige en situaciones comprometidas como una etapa final de Champions League, allí donde los espíritus fuertes son los que se imponen.
 
El Barcelona tiene buenos jugadores, personas amables, solidarios con sus pares en ocasiones, y sin esa astucia con que la perversidad premia a los ganadores. No quiero con esto decir que el conjunto de Valverde tenga que ser una versión de guerreros desalmados, depredadores sin piedad de sus víctimas, pero sí que la desidia no puede tener el lugar que Messi y compañía le han dado en recientes temporadas europeas.
 
El Manchester United de ‘Baby Face’ Solksjaer no viene en son de paz, ni tampoco trae buenas intenciones a menos que el Barça las genere esta noche en el Camp Nou. Eso está claro. El Barcelona está avisado de que la noche 371, después de aquella fatídica del Olímpico de Roma, está en sus manos de que sea placentera y desprovista del dolor que causa ese miedo que hoy sobrevuela el cielo de Les Corts.
 
Martín Onti

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