Horarios

Mié.Sep.23 12:00 AM EDT
Vie.Sep.25 12:00 AM EDT
Sáb.Sep.26 12:00 AM EDT
Mar.Sep.29 12:00 AM EDT
Mié.Sep.30 12:00 AM EDT
Jue.Oct.01 12:00 AM EDT
Mar.Oct.06 12:00 AM EDT
Sáb.Oct.31 12:00 AM EDT

Martín Onti: "Cuestión de lógica"

MADRID, España.- Puede sonar a burla, sí, pero no lo es. Se habla de remontada del Barcelona frente a la Juventus en el Camp Nou, con el recuerdo del milagro vivido frente París Saint Germain en este mismo escenario apenas hace un par de semanas, sin embargo, las circunstancias no son las mismas. Imponerse a los franceses con esa angustia de ficción sólo se da en fábulas, en situaciones quiméricas que, en el mundo real, lejos están de reproducirse ante los piamonteses de Massimiliano Allegri.

Muchas fueron las anomalías vistas ante los galos, y no me meteré en la descripción de cada una de ellas, pero, a quienes hemos visto fútbol durante tanto tiempo, esa remontada tuvo una mezcla de muchos condimentos que, al margen del juego en sí, hubo que hacer coincidir para que el conjunto de Luis Enrique esté en esta instancia de Champions League camino a unas semifinales en las que ya están el Real Madrid y el Atlético de Madrid.

Para que exista un fenómeno similar al del PSG en la vuelta de estos cuartos de final ante la Juve, un sin fin de hechos deberían alinearse en positivo y no solamente los astros del Universo. Los elementos de que debe disponer un equipo con ínfulas de campeón deben ser inquebrantables, el espíritu de sus gladiadores, sobre todo, debe guiar el juego impoluto, sin fallas y sin renunciamientos a que debería atenerse el Barça desde el inicio mismo del partido.

Sin el respeto a esa esencia que identifica al Barcelona alrededor del mundo, poca es la suerte que le podemos depararle a los catalanes ante la Juventus. La desconfianza comienza en ese acatamiento al sistema de presión que estos jugadores ya no ejercen con la vieja actitud, y menos con este técnico; sigue con una falta de velocidad de desplazamientos a la que ya se han acostumbrado sus hombres; sumado a la ausencia del verdadero sentido de la posesión de balón que parecen haber olvidado; más la inexistencia de un mediocampo creativo que se acerque al de épocas pasadas; y una fragilidad defensiva, que siempre tuvo, pero que ahora queda más al descubierto. Para concluir, y más por contagio del grupo que por incapacidades personales, el desdén en que a veces se desenvuelve su famoso tridente les sentencia a soñar sólo con la Copa del Rey esta temporada.

Con este ramillete de razones, uno no puede apostar al Barcelona rumbo a la siguiente etapa de Champions League por más color blaugrana que tenga la tinta de su pluma. Pasar esta eliminatoria no entra en el campo de lo concebible desde la óptica que la lógica nos dicta, y lo seguro es esperar a que suceda lo que todo el mundo ya conoce de antemano, por más relativo que sea el bendito fútbol.

 

Te invito a seguirme en Twitter @Ontifutbol

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!