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Martín Onti: Camino a la sexta

MADRID, España.- El mejor Olympique de Lyon de Rudi García en este mini torneo, acaba de ser el penúltimo escollo para el peor Bayern de Múnich que hemos visto en Lisboa. Ahora le queda solamente el Paris Saint-Germain de Thomas Tuchel para volver a conquistar la Champions League. Entiéndase bien, no se trata de desafiar la relatividad del fútbol ni hacer de ocasional clarividente, pero, nada indica, visto lo visto, que a los dirigidos por Hansi Flick se les pueda escapar este título.
 
 
Cualquier tipo de análisis racional nos lleva a entender el por qué de arriesgar por anticipado el resultado de un triunfo que no tiene contraindicaciones. Todos los aspectos del juego nos aportan datos para un juicio final que nos lleva a creer en una victoria de la practicidad de los alemanes sobre el romanticismo de los galos.
 
La razón principal, el fútbol, cuenta a favor de los bávaros desde la gran mayoría de las comparaciones, y donde sólo el azar de la técnica individual de Neymar Jr. y Kylian Mbappé podrían inclinar la balanza para los parisinos. Inclusive ni con un Ángel Di María jugando como lo hizo ante el Leipzig, deberíamos contar para avalar un posible éxito de los franceses. En todas las fases del juego los germanos son superiores, aún teniendo en cuenta una producción futbolística tan mediocre como el de esta noche en el Alvalade.
 
En lo relativo a la disposición estratégica, dejando de lado la técnica básica individual de algunas figuras, Flick ha demostrado disponer de una variada gama de opciones de acuerdo al planteamiento de partido que proponga el adversario, y no digo con esto que Tuchel no lo tenga, sólo señalo que el Bayern de Múnich acata lo férreo de una disciplina sin levantar una ceja y al PSG le cuesta un ojo de la cara sólo pensarlo. 
 
Puede que la mayoría de las plantillas colabore, por instinto étnico, en este detalle particular, pero, así es y todos lo sabemos. No se puede ignorar el origen de la sangre. En un partido de fútbol la obediencia a un determinado sistema propone una lucha entre la obediencia y la improvisación. La primera no acepta renunciamientos, la segunda sí.
 
En la táctica, prima hermana de la estrategia, la gama de utilización de las ejecuciones futbolísticas de unos y otros tiene también una historia ineludible. Si bien ambos técnicos son disciplinados en la puesta en práctica de sus ideas, los jugadores son quienes las llevan a cabo. Aquí también los arios de Fröttmaning tienen ventajas sobre los latinos del Parque de los Príncipes.
 
 
Sólo queda la mentalidad de ambos equipos para jugar una instancia final en donde los hechos fortuitos cuentan y lo que, en ocasiones, hasta nosotros mismos desconocemos puede suceder. El destino aporta su porcentaje insondable de irracionalidad, y a ello se puede aferrar el PSG ante el Bayern de Múnich si pretende evitar esa sexta Copa de Europa que los bávaros ya visualizan en sus vitrinas del Allianz Arena. El domingo saldremos de dudas.
 
Martín Onti

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