¿Por qué los japoneses ya no son los mejores del mundo en Sumo?

TOKIO, Japón. - Durante casi tres siglos, el deporte del sumo fue practicado por luchadores japoneses únicamente, explica el portal de internet The Economist. Un combate de sumo crítico ganado por el dios Take-mikazuchi forma parte del mito nacional de la fundación de Japón. 
 
Sin embargo, ahora los aficionados japoneses de sumo están tan acostumbrados a la predominancia de los extranjeros en este deporte que cuando en enero el campeón mongol vigente, Hakuho, levantó su 33va Copa del Emperador, superando no sólo a su rival japonés en el ring, sino también batiendo el récord del legendario Taiho, de Hokkaido, sólo algunos describieron el resultado como lamentable.
 

De los 26 luchadores más exitosos en Japón, que es el único lugar de concursos de sumo profesional, diez no son de origen japonés, y siete de ellos son de Mongolia. La última vez que un luchador japonés ganó uno de los seis grandes torneos de sumo anuales en el país fue en 2006. ¿Por qué los japoneses ya no son superiores en la lucha de sumo?
 
 
Habría muchos más extranjeros en el sumo, y probablemente exitosos si no fuera por un reglamento estricto que dicta que cada uno de 43 “heya” (lugar de entrenamiento) en Japón puede aceptar solo un extranjero, o gaijin. Algunos maestros inicialmente trataron de eludir la restricción al alentar a los extranjeros a buscar la ciudadanía japonesa; tales tácticas más tarde serían ajustadas con una decisión en 2010 para aplicar el reglamento a todos los nacidos fuera de Japón. 
 
Los aficionados a este deporte argumentan que la calidad del sumo es todo lo que importa, y los extranjeros deben empaparse en el lenguaje y la cultura japonesa. "Cuando estoy en el “dohyo” (ring de lucha) en mi “chongmage” (estilo de peinado utilizado por los luchadores) tengo atado el espíritu de Japón", declaró Hakuho luego de ganar. Muchos observadores señalan que el mismo Taiho tenía un padre ucraniano. Sin embargo, un gran examen de conciencia continúa sobre lo que representa esta larga racha de victorias de extranjeros y la ausencia de una reaparición de un campeón netamente nipón.
 
 
La razón principal es que el número de niños japoneses que entran en formación para convertirse en luchadores de sumo ha disminuido significativamente durante los años. Una escasez de trabajo resultante de la rápida caída de la población de Japón está en su apogeo en el sumo. La típica, y mucho más exitosa, manera de reclutar de siglos anteriores, era induciendo a un joven pobre y con frecuencia de una familia numerosa y hambrienta de las regiones rurales remotas de Japón. Pero hoy en día las familias son más pequeñas y adineradas. 
 
 
Los extranjeros suelen proceder de países pobres y su origen suele ser humilde, pero han demostrado que tienen lo que se necesita para prevalecer. Utilizan las mismas técnicas de lucha que los japoneses, aunque los mongoles suelen favorecer con frecuencia los técnicas de piernas, suelen mostrar más ganas de ganar. 
 
Sin embargo, tienen que enfrentarse con la dura vida de brutal entrenamiento y una rígida jerarquía difícil de soportar. Cuando Oshima Oyakata, un notable maestro, reclutó a seis mongoles a su “heya” en 1992, cinco de ellos pronto trataron de huir, aunque al final, el sexto luchador convenció a dos de ellos para que se quedaran.
 
Después de haber rechazado modernizar su cultura, esta disciplina tiene mucha culpa de su disminuido atractivo hacia los jóvenes japoneses. Los padres sobre todo no quieren que sus hijos se introduzcan en el mundo del sumo. No hace mucho tiempo un aprendiz de 17 años murió tras ser golpeado por sus compañeros de entrenamiento con una botella de cerveza y un bate de béisbol. Además, una serie de escándalos de juego en 2010, en el que los luchadores fueron atrapados formando anillos de apuestas ilegales con gángsters yakuza, disminuyó aún más el prestigio de este deporte, agravado por la evidencia de arreglo de combates al año siguiente. 
 
 
El organismo de gobierno profundamente conservador del deporte, la Asociación de Sumo de Japón, hasta ahora se ha resistido al cambio. El año pasado, reconociendo la existencia de una crisis, el ente cambió el estatus legal de la asociación, reunió a expertos en el sumo y aumentó su poder sobre algunos lugares de entrenamiento en específico. Pero todavía no está claro si estos cambios son lo suficientemente audaces para llevar campeones japoneses de nuevo al dohyo.
 
 
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