El secreto mejor guardado del baloncesto fue un álbum musical que surgió en los 90's.

El secreto mejor guardado del baloncesto

MÉXICO, DF.- Quizá ninguna otra liga deportiva en el mundo pueda igualar a la NBA en cuanto al roster de talentosos atletas que, una vez fuera de las duelas o incluso alternando sus carreras, se abren camino en otras áreas ajenas al deporte y en varios casos también llegan a triunfar.

Ejemplos sobran, pero entre los más destacados se puede mencionar a Bill Bradley, exjugador de los New York Knicks cuya habilidad para desempeñarse en la política le permitió convertirse en Senador y hasta precandidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido Demócrata.

A la lista fácilmente se pueden sumar Earvin "Magic" Johnson, quien triunfo en el mundo de los negocios al igual que Michael Jordan; Dikembe Mutombo por sus esfuerzos humanitarios y hasta Kareem Abdul -Jabbar quien incursionó como escritor de novelas.

Ahora bien, una faceta que ha resultado por demás atractiva para algunos jugadores es la industria musical, pues son varios los casos de basquetbolistas que han grabado algunos temas. En este sentido hace poco más de dos décadas surgió una arriesgada apuesta cuando a un productor se le ocurrió aprovechar el bum del hip hop y unirlo al éxito que vivía la NBA.

El proyecto reunió a varios jugadores con aspiraciones musicales en un disco único al que título “Basketball’s best keep secret” (El secreto mejor guardado del baloncesto). El álbum contaba con temas interpretados por Cedric Ceballos, Gary Payton, Dana Barros, Jason Kidd y Shaquille O’Neal, entre otros.

El resultado de la grabación fue una combinación de subgéneros de la música hip hop como el G-funk o gangsta-funk apoyados por boom bap como recurso.

Hoy en día, quizá el “Basketball’s best keep secret” resulta un tanto pasado de moda, pero en su momento aunque no se convirtió en el himno de batalla de la generación de los 90 si permitía adentrarse en el mundo del baloncesto y las historias que envolvían a los ídolos del momento.

Para figuras como Shaquille O’Neal significó un impulso más en su carrera fuera de las duelas, pues su popularidad se incrementó.

Ahora bien, en el caso de Jason Kidd su aportación en el álbum significó un debut y despedida, pues en sus fans no tuvo el impacto que el basquetbolista hubiera deseado.
 

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