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Silvio Romero; de un infantil error, al América

CIUDAD DE MÉXICO.- Silvio Romero es el refuerzo por el que América optó para buscar llenar sus arcas de goles en el semestre donde celebrarán los 100 años de su fundación y en el que pelearán por el título de liga, Copa MX y la revancha en el Mundial de Clubes.

El paso de Romero en el fútbol mexicano con 18 goles en Chiapas fue lo que llamó la atención de los directivos americanistas, quienes ya venían siguiéndolo con la idea de hacerse de sus servicios.

 

 

Lejos de sus cualidades como delantero, Silvio Romero se ha caracterizado por ser un tipo tranquilo, enfocado al cien por ciento en su familia y su carrera como futbolista, la cual reconoce que ha cuidado incluso desde antes de convertirse en profesional, prefiriendo entrenarse y llevar una vida sana, mientras sus amigos pasaban mucho tiempo en fiestas.

“No me molestaba (no ir a fiestas) ni sentía que hacía un sacrificio enorme, porque sabía que jugaría al otro día. De alguna manera, ya me iba haciendo un poco jugador”, recordó Romero.

Y es que el amor por la pelota el llamado ‘Chino’ lo tiene desde muy pequeño gracias a su abuela Elda, quien sin saber la consecuencia que esto traería a futuro, le regaló una pelota a sus tres años, cuando vivía en un barrio de clase media en Córdoba Capital.

 

 

A diferencia de los otros nietos de doña Elda, Romero mostró cualidades con el balón y desde su niñez se convirtió en su amigo inseparable, el cual “no soltaba ni para dormir”, reconociendo que llegó a romper muchas cosas en casa jugando fútbol con sus primos más cercanos.

Conforme fue creciendo, Silvio Romero destacó por ser un gran jugador, y también, un alumno destacado en la escuela, siendo a los siete años cuando uno de esos caprichos del destino y la pelota se atravesaron en su camino para ponerlo en el cuadro que marcaría su vida.

Se esperaba que Romero se probara con Belgrano durante un torneo intercolegial; sin embargo, al llegar a la sede, su padre se equivocó de vestidor sin saberlo, siendo hasta el momento en el que recibió el uniforme cuando se daría cuenta de la pifia que a la larga guiaría el rumbo de su hijo en el balompié.

“Avisamos que veníamos a la prueba y pasamos para el vestuario. Mi papá entró y me vendó, como también hacían otros mayores para cuidar a los chicos. Cuando llegó el momento, repartieron los pantaloncitos y las camisetas y era la ropa de Instituto. ¡Nos habíamos equivocado de vestuario! Bueno, ya estábamos ahí… Cuando terminamos de jugar, le explicamos al técnico lo que nos había pasado y nos dieron la libertad para elegir. Como me recibieron bien y había pegado buena onda con los chicos, arranqué en Instituto a los siete años”, relató el hoy jugador azulcrema.

La carrera de Silvio Romero no ha sido fácil, ha estado marcada por sucesos poco comunes, como descender con Instituto en su campaña de debut a los 17 años; o tener que ser rechazado por Monarcas en el fútbol mexicano pese a haber cerrado su fichaje, debido a un virus pescado en su paso por el fútbol francés, mismo que le hizo temer el fin de su carrera.

Ya entrenando con Morelia, Romero sufrió descompensaciones y desmayos en la pretemporada, lo que ocasionó que regresara a Argentina para jugar con Lanús, teniendo ahí una de sus mejores etapas.

Hoy, Silvio Romero se encuentra en plena madurez futbolística y apunta a consolidarse en América, teniendo en puerta el reto más importante en su estancia en la Liga MX.

 

 

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