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El verdugo de Tigres se llama Pachuca

MONTERREY, México.- Una rivalidad que tomó fuerza al inicio del siglo XXI fue la de Tigres contra Pachuca. En un lapso de dos años se enfrentaron en dos finales, las cuales se las llevaron los Tuzos a casa.

En el Invierno 2001 los Tigres llegaban a la final siendo líderes del torneo, superando a Santos y Cruz Azul con relativa facilidad; en cambio, el Pachuca, siendo tercero del torneo, sufrió para derrotar a Atlante y sorprendió al Toluca de Cardozo-Sánchez-Morales en la semifinal.

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En la final de dicho torneo, el Pachuca tenía un as bajo la manga. Un joven de tan solo 22 años se había ganado la titularidad: Sergio Santana. En tan solo cinco minutos, el zacatecano dio el pase para el primer gol y de cabeza marcó el segundo para poner contra las cuerdas al equipo del “Tuca”.

Parecía que los Tigres lograrían la remontada con un gol de Jesús Olalde en un contragolpe a los 19 minutos de partido. Pachuca no perdió el orden defensivo y aguantó los embates de los regiomontanos, hasta que en un pelotazo, Walter Silvani se encontró con el balón pasando el medio campo y aprovechó que Oscar Dautt estaba adelantado, anotando un gol que además de darle el título al equipo hidalguense, quedará marcado en la historia de las finales.

En el Apertura 2003 las circunstancias para llegar a la final fueron muy similares. Los de la Autónoma de Nuevo León fueron superlíderes una vez más y dejaron en el camino a Cruz Azul y Toluca. Pachuca otra vez llegaría como tercer lugar general, eliminando al Necaxa y Atlante.

Sin embargo, la final no fue tan parecida como el camino unos torneos atrás. El Pachuca ganó con un contundente 3-1 en casa, incluido un golazo de Adolfo “el Bofo” Bautista. En la vuelta, tuvo todo su arsenal ofensivo: Kléber, Néstor Silvera y Walter Gaitán. Sin embargo, la expulsión de Antonio Sancho al minuto 64 causó la desesperación de los locales. Diez minutos después salió expulsado Eduardo Rergis y al 84 Irenio Suárez, con lo que se esfumaba el campeonato. Al minuto 90, Silvera anotó el gol que quedará en la estadística pero no sirvió para quitarle el trofeo a los Tuzos.

Desde entonces, los partidos entre ambas escuadras suelen estar llenos de goles. Nada más en tres encuentros se ha mantenido el cero en ambas porterías y los regios tienen desde el Bicentenario 2010 sin perder en casa ante los hidalguenses. Ahora, con ambos equipos hambrientos de un triunfo, se espera uno de esos partidos que serán recordados por muchos años.

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