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Christian Giménez, Cruz Azul

"Chaco" Giménez, el eterno azul

MÉXICO, D.F.- Christian Giménez, futbolista de 33 años, aprendió desde muy temprano que a cualquiera se le puede jugar de tú a tú, si el equipo salta a la cancha con intensidad.

Lo aprendió de Carlos Bianchi en Boca Junios, de los goles y también de las derrotas.

Es un jugador que sabe ganar, lo hizo en Argentina y sueña con hacerlo en México.

"Chaco" dejó la buena cara que el fútbol le mostró desde muy corta edad para comenzar una nueva historia. Eligió a México como su segundo país; sus papeles y su trayectoria lo dicen.

Pachuca conoció al Christian ganador, a la estrella, al goleador. Levantó la Copa con Tuzos en el Clausura 2007, en la Liga de Campeones de la Concacaf y en la Súper Liga.

Su fama subió como la espuma y también su precio. La calidad del argentino llegó a ojos de todos y su nivel retumbó en los rincones de La Noria. De inmediato Cruz Azul decidió unirlo a sus filas.

La Máquina y un contrato de cinco millones de dólares, uno de los más caros en aquella época, le arrebataron a los aficionados Tuzos a su gran ídolo.

Tres años se pactaron con esta suma; cinco años y cuatro meses después es ya un referente celeste.

CRUZ AZUL, UN AMOR PARA SIEMPRE

Los resultados en el primer semestre no fueron los esperados, pero el Apertura 2010 llegó y un gol ante América, ese que rompió la racha de siete años sin poder derrotar a los azulcremas, coronó su esfuerzo y justificó el alto precio de sus servicios.

En ese mismo torneo, Giménez alcanzó el sexto lugar en la Tabla de goleo con nueve tantos, mismo puesto que logró con Pachuca en el Apertura 2008 con ocho anotaciones, segunda mejor posición en su paso por Tuzos.

Su mayor racha goleadora la logró en el Clausura 2009 cuando llegó a la tercera posición del goleo individual con 13 dianas. Y aunque hoy en día Christian Giménez está lejos de igualar o superar su propia marca, ha renacido como referente cementero.

La presión para "Chaco" fue evidente en el Torneo pasado. Durante el Apertura 2014, Giménez pasó 10 partidos en la banca, esperando entrar de cambio. Se reencontró con el gol luego de muchas jornadas, precisamente en un duelo donde no estuvo en el 11 inicial. Fue ante el América al 84’ en la fecha 12.

Hoy, luego de un semestre difícil, poco participativo y con sólo dos goles, Giménez se ha convertido, de nuevo, en una gran esperanza para los celestes y su fiel afición.

A él no le importaron los malos resultados, las decisiones de Luis Fernando Tena, ni los rechazos del público. Su mentalidad ganadora superó cualquier obstáculo e incluso rechazó la oferta de regresar al equipo que lo ovacionó en el pasado.

El eterno 10 de La Noria se fascinó de México pero se enamoró de Cruz Azul y apostó por ser campeón, en lugar de hacer el “Huracán” su hogar una vez más.

La deuda con la afición, el reencuentro con el gol, el ánimo en el vestidor, la copa, un campeonato, la medalla, la gloria, todo se convierte en un motor para un mismo objetivo, aquel que hoy, parece, va por buen camino.

 

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