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Rafael Mancilla, FEMEXFUT

PACHUCA, México.- Andrés Fassi, es el caso más reciente en el futbol mexicano, cuatro meses de suspensión y una multa de 144 mil 580 pesos, costó al Vicepresidente de Pachuca el bajar hasta los vestidores del TSM y asegurar al árbitro, Fernando Guerrero que iba a "morir" al ver el gol anulado a Tuzos y generar un conato de bronca.

LOS ÁRBITROS, PRINCIPALES CAUSANTES

Sin embargo, no ha sido solo Fassi uno de los sancionados al poner el dedo en la yaga señalando el trabajo de los colegiados; "Tuca" Ferreti tuvo que pagar 270 mil pesos al mencionar que "América salía a la cancha con 12 jugadores" en enero del presente año.

Pedro Caixinha es otro de los que ha acusado actos arbitrales en favor de los de Coapa y en octubre, enumeró y expuso una lista en la que ratificaba dichas acusaciones, el acto, costó al estratega portugués dos mil días de salario mínimo, resumido en poco más de 134 mil pesos.

A los recién ascendidos Leones Negros, les ha tocado bailar con la más fea, luego de que su portero, Humberto Hernández, aseguró que estaban siendo víctimas de los silbantes por haber decidido "ir a otra televisora", además de poner en duda el trabajo del propio Fernando Guerrero, durante la Jornada 5 frente al Atlas, costándole aquello una sanción de 134 mil pesos.

CUANDO LOS JUGADORES SON CULPABLES

Pero no todo es propiciado por los árbitros, los jugadores también tienen algo que ver, pues la mayoría de las veces son rebasados por momentos que terminan siendo costosos, como en el mes de abril, cuando Enrique Esqueda, aún en Pachuca, fue castigado con 134, 580 pesos por realizar "señas obscenas" a la afición de Querétaro tras marcar un gol.

De festejos desproporcionados se cuentan por montones, Luis Tejada, Efraín Velarde y Diego Jiménez de Lobos BUAP son un claro ejemplos. Los dos primeros, cuando se llevaron las manos a los genitales para celebrar un tanto, mirando hacia las tribunas, con Toluca y Pumas respectivamente, hecho que les costó 129, 520 pesos.

Ángel Reyna de Chivas, también entró a la lista de castigados y en agosto, pagó 134 mil 580 pesos (2,000 días de salario mínimo) por haber realizado una seña obscena a las tribunas del estadio "Pirata" Fuente, algo que defendió el club después diciendo que se "estaba acomodando la ropa".

Jiménez de Lobos, no se midió al llevarse la mano a la cabeza y simular un suicidio, luego de marcar de penal el gol ayudó al cuadro de la BUAP a meterse a las semifinales de Copa, donde se medirían con el Puebla FC y por lo que tuvo que pagar casi 200 mil pesos.

LAS MÁS GRAVES

Nada de aquello se compara con la aparición de violencia dentro de los recintos durante un juego de futbol. El primer ejemplo de aquello en el año fue el lamentable hecho en el Estadio Jalisco entre porras de Chivas que dejó como saldo 21 elementos policiacos y 30 civiles lesionados.

Atlas, pagó los platos rotos, pues no bastó la multa de 2.28 millones de pesos impuesta por el gobierno del estado, el Monumental, fue suspendió por un juego y además, la liga aplicó un castigo de 327, 900 pesos.

En septiembre, el Estadio Morelos fue vetado debido a la invasión de campo por parte de algunos miembros de la porra "Lokura 81", tras el partido contra los Pumas, además, la directiva tuvo que pagar 134, 580 pesos.

De nuevo en el ojo del huracán, finalmente Tomás Boy tuvo que pagar 200 mil pesos más una sanción interna (económica) al Atlas, luego de que el pasado 20 de septiembre, golpeó a un aficionado en las gradas del Estadio Jalisco tras finalizar el cotejo frente a Toluca, aunado a eso, el "Jefe" fue suspendido por dos partidos.

 

 

 

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