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Obsesiones mediáticas

Es necesario poner en perspectiva lo que sucede alrededor de los medios de comunicación que cubren el fútbol español. No existe, de ninguna manera, ni el menor atisbo a enjuiciar a compañeros ni a medios, ni a nada ni a nadie ligado a las informaciones que este juego necesita proyectar al mundo del aficionado… sino todo lo contrario. 
 
Cada maestrillo tiene su librillo, reza un dicho popular que es de muy oportuna aplicación en este momento que atraviesa el balompié español y mundial. La actitud es extremadamente importante para analizar situaciones que ajustician hechos, pero, para ello, la disposición y la honestidad para llegar a la noticia es primordial rumbo al juicio final.
 
Entendemos que la lucha por la conquista de ‘la primicia’ es, en estos casos, de extremo valor para la consideración del público al que intentan llegar, o al que se deben según algunos de ellos como si de una religión se tratase. Sin embargo, para tal propósito deben existir pruritos de acciones respetuosas que muchas veces no se acatan como deberían.
 
Hay un programa deportivo en España que se precia de estar siempre al tanto de la última novedad, de ser ellos siempre los dueños de la verdad-posverdad, y de obtener las más sonadas primicias que el fútbol depara a diario en un país netamente consumidor de este deporte. Quienes contradicen tales creencias, apuntan a tener más nobles razones para suplir tales acepciones desde la razón que les asiste tras lo ocurrido en París en ocasión de la gala del Balón De Oro que ganó Lionel Messi.
 
En trasmisión para España, donde juega precisamente el ganador del trofeo, único representante de LaLiga en el evento, uno de los colaboradores habituales de tal show, que tiene más de fútbol comediante que de fútbol serio -en el caso que se deba juzgar desde la definición de espectáculo- intentó atravesar los límites de lo admisible para hacerse con ‘la nota’, incomodando no sólo a los futbolistas a quienes pretendía entrevistar sino a propios compañeros de su profesión por esa obsesión de tener la primicia en su ‘privilegiado’ micrófono.
 
Si esos ‘librillos’ con que juegan -los cuales esta gente no solamente aplica en el fútbol sino también en otros deportes como el baloncesto- van a ser continuamente usados como con el ganador del Balón de Oro y con su compañero de equipo Marc-André ter Stegen, que sepan que lo que lograron fue en detrimento de todos nosotros, porque lo único que consiguió este reportero fue que ambos futbolistas huyeran despavoridamente y nos dejaran sin la valiosa información que de primera mano todos queríamos conocer.
 

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