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Nueva lesión de Ousmane Dembélé

Martín Onti: Versiones de una realidad

Sigue una gran mayoría de los aficionados azulgranas preguntándose qué está pasando con este ciclotímico FC Barcelona. Muchas dudas no aclaradas y misteriosas decisiones comienzan a ser el centro de una búsqueda que sigue arrojando más incertidumbre que soluciones. El conjunto de Ernesto Valverde, con la fortuna de cara, sigue apoyándose en victorias tan pírricas como sorprendentes para sostener una verdad que huele a mentira encubierta tras bambalinas. 
 
Poca gente entiende lo que sucede en Can Barça con Malcom de Oliveira. La versión ‘oficial’ manda al técnico al paredón, a ese lugar incómodo que alguien tiene que ocupar para desviar el raciocinio que comienza a crecer por las paredes del Cap Nou. 
 
Que 41 millones de euros es una cifra más accesible para perder, en una hipotética consideración de pérdidas, sólo es admisible si se compara con una cantidad mucho más preocupante que 145 millones de euros. Eso está absolutamente claro y es el centro de una hipótesis con rumores de cierta lógica que ronda por las adyacencias de San Joan Despí. 
 
Puestos a pensar, nadie asegura que esta sea una realidad en sí misma, pero, las versiones tienen su origen en los corredores de la ciudad deportiva del FC Barcelona, allí donde el aire las impulsa a los cuatro puntos cardinales para quien quiera escucharlas, luego someterlas a análisis y tras procesarlas con la conveniencia justa que la imparcialidad demanda, someterlas a juicio de los interesados.
 
Planteado de otra manera más concisa, se me ocurre arriesgar que la gran osadía de un precio sobredimensionado pagado por Ousmane Dembélé debería tener justificativos que nunca se concretaron en la realidad y que eso, en tal caso, le debería costar el cargo a quienes estuvieron envueltos en esa ilógica transacción económica. En otras palabras, si Malcom de Oliveira demuestra que con 104 millones menos de inversión, el ataque del Barça funciona de forma más productiva, la cabeza de los ‘inversores’ catalanes estaría con la soga al cuello.
 
Así, el regreso al ámbito político, donde deciden los señores de pantalones largos, se hace una obligación. Una versión, que no es más que eso a día de hoy, se posa detrás de una mentira. Los hechos no se sitúan muy alejados de este escrito cuando vemos que dicha mentira de apodera de una realidad sin excusas. 
 
A quedado claro que Dembélé es un jugador que no cuesta la cantidad de dinero desembolsada al Borussia Dortmund y Malcom demuestra que su valor se acerca demasiado a lo pagado por él al Girondins de Burdeos. El resto queda en el epígrafe ‘Que minha coragem seja maior que meu medo, e que minha força seja tão grande quanto minha fé’  que reza en los medios sociales que utiliza el brasileño y al que, en una de esas, otras personas deberían estar aferradas mucho más que el atacante paulista.
 

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