Horarios

Dom.Oct.17 1:30 PM EDT
Dom.Oct.17 5:55 PM EDT
Sáb.Oct.23 9:30 PM EDT
Dom.Oct.24 1:30 PM EDT
Dom.Oct.31 2:30 PM EDT
Sáb.Nov.06 12:00 AM EDT
Dom.Nov.07 1:30 PM EST
Dom.Nov.21 1:30 PM EST

Martín Onti: Todo vuelve a ser igual o incluso peor

El último estertor del muerto a cajón abierto fue en el Camp Nou, ante la Real Sociedad, una semana atrás. El nuevo San Mamés y ante el Athletic de Bilbao ya dejó percibir el proceso del duelo. Saber cuándo se llegará a la etapa final de la aceptación en este particular, es una afrenta a la cual el FC Barcelona no está aún preparado para dar respuestas.
 
Lionel Messi sigue rondando por donde camina el Barça. Las mismas circunstancias que rodearon a los de Ronald Koeman con el argentino de blaugrana, siguen revoloteando sin visos de haberse solucionado. Nadie puede absorber la falta de identidad, por llamarle de alguna plácida manera, de un equipo que ha quedado sin alma desde hace más de una década atrás.
 
Esto es el FC Barcelona hoy. No deberíamos confundirnos con falsas expectativas, ni con mensajes cifrados en la capacidad de ventas que una noticia favorable al Barça provoca en el ambiente futbolístico. El equipo de Koeman sólo tiene autonomía de recorrido acotado y, esto, cuando funciona Pedri o el nuevo Mesías Depay.
 
El espejismo que fue este equipo ante los donostiarras de Imanol Alguacil, sólo puede tener comparación con lo visto ante los de Marcelino García Toral en la fortuna. Este equipo, incluso con Messi, adolecía de alma. Esa misma ausencia de espíritu por la cual perdieron oportunidades imposibles de perderlas como ante la Roma, el Valencia, el Liverpool, el Bayern de Múnich, etc, etc, etc.
 
El problema de fondo que aqueja al Barcelona persistirá en tanto y en cuanto los adversarios sean vulnerables a un juego casi insulso de posesión, como es el que hoy identifica a este club. No se puede hablar de defectos estratégicos, ni desobediencia táctica cuando el centro del problema radica en el alma. Se hace imposible explicar esto más allá de una percepción hecha realidad.
 
Ahora se comprende el porqué Messi era la salvación a tanta incongruencia. Su clase y efectividad aliviaba los males que no cesan de quedar al descubierto con la traumática salida del argentino al PSG.
 
Memphis Depay intenta cambiar la cara de un grupo timorato, Pedri y De Jong incluidos, en el que el neerlandés intenta asumir un rol que pende de su resistencia física y mental para suplir una ausencia irremplazable y para peor, en la misma soledad que tenía Messi sin ser Messi. En el Barcelona todo vuelve a ser igual, o mejor dicho, creo, todo se vislumbra como peor.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!