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Martín Onti: La intensidad en el fútbol

El control de la intensidad es lo que suele definir la resultante de una acción. Los dos partidos que en esta etapa de la Final Four de la UEFA Nations League han dictaminado quienes jugarán por el tercer lugar y por el título en Turín y Milán respectivamente, han dejado en claro que a un adversario se le puede dominar, se le puede someter futbolísticamente dejándole al borde del KO, pero que esto no significa que el triunfo les corresponde sino hasta que ha terminado el juego. 
 
Tanto el Italia-España de San Siro como el Bélgica-Francia en el Allianz Stadium turinés, nos dejaron la certeza de esta premisa. Cada partido de semifinal tuvo su repartija en tiempos de dominio. España vapuleó a Italia en la primera parte de su encuentro e Italia fue mejor que los españoles en la segunda mitad. Bélgica fue un torbellino de posibilidades ante Francia en la primera parte y Francia le dio vuelta el resultado en la etapa posterior en base a mantener la intensidad de la propuesta.
 
Las cuatro selecciones tuvieron alternativas para justificar el porqué de haber llegado a esta instancia. Cada una de ellas demostró la capacidad que cualquier equipo debe tener para aspirar a objetivos superiores. Todos tuvieron momentos para no hacernos dudar de que Luis Enrique Martínez, Roberto Mancini, Robert Martínez y Didier Deschamps saben perfectamente lo que hacen. Las directrices quedan claras, las ejecuciones no tanto porque estas no dependen sólo de la teoría.
 
Cada uno de los estrategas propuso elementos a sus jugadores para ejecutar el plan maestro. Posesión, presión, velocidad y precisión, fueron los ejes más destacados sobre los que giró cada tiempo de autoridad futbolística para someter al rival, y cada uno lo aprovechó como mejor pudo. Los cuatro buscaron dominar al adversario desde las indicaciones generales, pero, los cuatro también fallaron en mantener la intensidad necesaria que, en este caso el fútbol, requiere de principio a fin.
 
La intensidad marcó la diferencia entre la obtención de un objetivo y la pérdida del mismo. Todos ellos fueron superiores a sus contrapartes en algún momento de cada juego, pero, los componentes tácticos y técnicos también precisan de una condicionante anímica que está ligada a la duración de un partido de fútbol y, fundamentalmente, a la actitud para conseguir un propósito.
 
Este domingo, a primera hora, quizás importe menos conseguir el premio menor en el Piamonte para Italia y Bélgica; sin embargo luego, la disputa del título en la Lombardía será otra historia en el España-Francia. Puede que la intensidad no sea prioritaria en Turín, pero, sí debería serlo en Milán para desarrollar con éxito el plan general de juego. Si el objetivo es quedarse con la gloria, mantener la intensidad será esencial para que el trofeo viaje a uno u otro lado de los Pirineos.
 

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