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Martín Onti: En dirección a la hecatombe

Se necesita tamaña consecuencia para entender el alcance del daño. Nada más cercano a esta realidad para entender conspiraciones que un hecho límite provoca. La sacudida de los cimientos de algo que parecía una estructura incólume, amenaza con volverse escombros. Los conspiradores de un lado y del otro deben hacer su trabajo, porque de ello depende la continuidad que sustenta los propósitos de un negocio llamado fútbol.
 
Esta historia de marcadas tristezas que eclosiona con la aparente salida del FC Barcelona de Lionel Messi, y recalco este punto personal de incertidumbre, sirve para poner en perspectiva una versión que circula por los pasillos del fútbol español desde hace un buen par de años. Desde el arribo a la conducción de LaLiga de Javier Tebas, una guerra diferente se declaró. En silencio primero y con intenciones en constante ‘in crescendo’ luego, las pérdidas aún no se han cuantificado en su verdadera dimensión.
 
Sin visos de comparación, justo hoy, los efectos de un daño inmenso para el fútbol hacen epicentro en el Camp Nou. Coincidente e irónicamente cuando se conmemora en Japón el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima -el 6 de agosto de 1945- con una controversial negativa del Comité Olímpico Internacional (COI) al no permitir un minuto de silencio durante los Juegos de Tokio en curso, a miles de kilómetros de distancia el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, anuncia lastimosamente lo que se asemeja a una destrucción del fútbol español.
 
Las intenciones de ‘Ultimatum’, esas que sólo deben ser utilizadas en momentos cruciales, puede que ya no alcancen para detener el avance de las incongruencias en la que ha entrado el fútbol hace tiempo. Los códigos deportivos han dejado de ser sagrados en este amasijo de actitudes mercantiles porque lo lúdico ha servido de excusa allí donde sólo el dinero importa.
 
Que ahora tratemos de explicar con arriesgada imaginativa los hechos, se me ocurre hasta tardío. Las sospechas convertidas en realidad no han podido tener exposición fehaciente porque los riesgos no pueden ser asumidos ante un enemigo avaricioso de poder. Nombres, instituciones y confabulación de intereses comerciales, han provocado, 76 años más tarde, otra hecatombe con causas incomparablemente devastadoras entre aquella barbarie humana de Hiroshma y este despropósito deportivo bajo la etiqueta victimista catalana sobre Lionel Messi.
 
Dice el filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, creo acertadamente, que un futuro imprevisible se está gestando en la actualidad, y que es necesario ‘Cambiar de Vía’ para salvar a las sociedades de las miserias de la humanidad donde prevalecen las políticas económicas. El deporte más popular del mundo debería leer a este sabio de 100 años que ha vivido lo suficiente para, merecida y justificadamente, ser escuchado.
 

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