Horarios

Martín Onti: El error y la culpa

En eso estamos todavía, en reconocer el error y redimir la culpa. El anodino hecho de ver la tabla de clasificación de La Liga y darnos cuenta que el Real Madrid está afuera de la zona de privilegio en el fútbol español, nos induce a tal sorpresa que la critica nace por sí sola. Se buscan los causantes de semejante tragedia y la obligación de resolver tanta incongruencia nos lleva a la búsqueda urgente de responsables de carne y hueso.
 
 
 
 
Alguien tiene que ser la diana de los disparos ajenos, un blanco tiene que existir donde haga centro la frustración, y como de nada sirve que a manera de objetivo de descargo algo sin vida sea quien absorbe los ataques, las personas pasan a ser las víctimas más requeridas para encausar la incomprensión de lo que sucede en la casa de Florentino Pérez.
 
Debemos estar alertados que, desde siempre, sacar a una sola persona en un grupo numeroso ha servido de primera alternativa como solución a un problema de cobardes. El fútbol y el deporte en general se han parapetado en esta regla de primeros auxilios para rescatar a los verdaderos culpables y esconder la basura debajo de la alfombra todo el tiempo que sea necesario hasta la llegada del olvido.
 
La inmediatez por sentirse bien nos suele llevar por el camino más fácil, el más corto y muchas veces, el más cruel para un inocente. En el Madrid se pide una cabeza donde descargar la ira, y esa falta de comprensión del problema que no tiene resolución inmediata, no admite ver más allá de sus propias narices para analizar que muy probablemente no sea Julen Lopetegui la causa original del actual caos merengue.
 
Corresponde poner en perspectiva lo que ha ocurrido en Chamartín estos últimos años, para darnos cuenta que un impasse a las ya acostumbradas conquistas blancas no necesariamente deben transitar el mismo camino. Ganar 3 Champions League consecutivamente y ser el objetivo constante de cada adversario para salvar la temporada ganándole al Real Madrid, es una presión con la que deben dormir en ocasiones los futbolistas blancos, pero no indeterminadamente autoinmolándose los 365 días del año. Son jugadores de fútbol, personas, no gladiadores robotizados.
 
Lo más probable, como para no cortar la conveniencia de la aplicación de tales normas, es que el técnico termine saliendo decorosamente del club, con un emotivo discurso del presidente y la congoja exteriorizada de jugadores y directivos. Se hablará de un nuevo y brillante ciclo a partir de entonces, se olvidarán los lamentos por los ausentes, y en un par de meses Lopetegui será parte de una historia que sólo él recordará.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!