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Martín Onti: El Cuadrilátero

El Cuadrilátero, es el nombre del centro penitenciario en Asunción, Paraguay, donde se encuentra detenido el ex futbolista brasileño Ronaldinho Gaúcho. Es de público conocimiento, al menos entre los aficionados al fútbol, el hecho de que junto a su hermano, Roberto de Assís Moreira, permanecen en una cárcel por haber infringido leyes de ingreso al país sudamericano con documentación falsa.
 
Sabemos, en relación a los deportes, que un cuadrilátero es el escenario donde se llevan a cabo acontecimientos boxísticos, de luchas y combates entre seres humanos que buscan el triunfo como antesala a la supervivencia. Sin importar la decencia de los medios, ser el vencedor de tales contiendas encierra el significado de la vida en ese desgarrador ambiente de subsistencia.
 
El ‘cuadrilátero’ de la vida no está hecho para cualquiera, quizás sólo aquellos que en algún momento hayamos podido experimentar tal realidad aunque sólo haya sido en una riña callejera, tengamos una cierta dimensión de esas necesidades que no admiten negociaciones pausadas en la rapidez de los hechos.
 
Este escenario es en el que precisamente Ronaldo de Assís Moreira libra su última batalla frente a los invencibles demonios de siempre. Este es el presente al que jamás podrá escapar. De la misma manera que otros genios del arte han transitado sus días dejando huellas profundas, ‘Dinho’ volverá a pisar los mismos surcos sin remilgos de culpa alguna. 
 
No hay arrepentimientos de los hechos en el crack brasileño. Nos los habrá en una cabeza que piensa de manera distinta al común de los mortales. No podríamos entenderle por más que nos lo propongamos, no se puede comprender a los genios, sólo disfrutarlos mientras nos demuestren que lo son y luego hacer silencio antes del olvido.
 
Hay una síntesis en todo esto que nos entrega la realidad. Jugó ayer un partido en el patio de la prisión, su equipo gano 11 a 2, hizo 5 goles y entregó otras 2 asistencias. Hizo lo de siempre como si estuviese en el Camp Nou en los mejores días de fiesta vestido de culé. Se sacó la foto post-partido festejando y orgulloso de haber sido el artífice del premio que compartió orgullosamente con todos sus nuevos compañeros.
 
Ronaldinho Gaúcho seguirá siendo el mismo. Ni triste dejará de sonreír y nosotros jamás de olvidar que fue un futbolista de clase insuperable. No se puede juzgar a los luchadores fuera del cuadrilátero, eso es de otra historia que no corresponde a esta con Dinho en el medio.
 
 

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