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Martín Onti: El Barça y Marcelo Gallardo

Si había algo que unía una posibilidad ilusoria a las intenciones del técnico argentino de River Plate, Marcelo Gallardo, para aspirar a ser entrenador del FC Barcelona, en Lima, la capital de Perú, ha quedado casi sepultado. A menos que un par de caprichosos oportunistas con algo de poder decidan y persistan desde intereses convenientes personales, impulsar al estratega rioplatense para aterrizar en el Camp Nou, el futuro inmediato del ‘Muñeco’ no cruzará el Atlántico rumbo a la Ciudad Condal.
 
En la finalísima de la Copa Libertadores de América, el Flamengo de Río de Janeiro venció al último campeón del torneo más importante, a nivel de clubes, del continente americano. En los minutos postreros de un partido en el que River Plate había manejado a su casi entera voluntad futbolística, ‘Gabigol’ no sólo golpeó duramente a los porteños llamándoles a enfrentar el dolor de la realidad, sino que prácticamente aniquiló los rumores de un aterrizaje de su estratega en El Prat que siempre olió a descabellado.
 
Cuando River pensaba, y Gallardo también, en la vuelta olímpica; en el jolgorio del viaje de regreso a Buenos Aires, en los innumerables festejos por el nuevo título, y en participar en el venidero Mundial de Clubes como representantes de América del Sur, llegó Gabriel Barbosa, ‘Gabigol’, para en el minuto 89 y en el 92 –en tiempo de prórroga ya- darle a los cariocas la gloria de lo que era para los argentinos una fantasía concreta en un partido que para los brasileños no había concluido.
 
Fue mejor equipo River Plate, sin duda, pero no siempre en este deporte de relatividades gana quien parece merecerlo. Flamengo jugó a lo suyo. A lo que su entrenador Jorge Jesus propuso, a ese límite de recursos de un juego que discurre entre la vida y la muerte a sabiendas que la felicidad existirá siempre a pesar de los hechos. Se atrevió el conjunto de Río de Janeiro al ida y vuelta, sin miedos y arriesgando ante un rival que le faltó inteligencia desde su banquillo para congelar el resultado a escasos minutos –segundos debiera decir- del final.
 
Ganó el Flamengo y es el nuevo campeón de la Copa Libertadores de América. Perdió River Plate por falta de templanza en los momentos más críticos, cuando se debió acudir a la frialdad que el fútbol también requiere en situaciones límites, esas que me temo acaban de sentenciar la última alternativa de Marcelo Gallardo para sentarse en el banquillo culé.
 

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