Martín Onti: Confuso y Convulso

Así se encuentra el ambiente del fútbol español últimamente. Confuso y convulso con las decisiones arbitrales a las que nadie les puede tomar la exacta medida. Cada día y cada partido de una competición en España puede significar entrar en el mismo desconcierto en que la pandemia nos ha sumido. Será que son tiempos para vivir en la incertidumbre a la que el fútbol ha decidido acoplarse. Durante la semana que ha terminado, dos incidentes polémicos han avivado esta temática.
 
El primer hecho de este tipo se produjo en el Camp Nou durante el juego de vuelta de semifinales que por la Copa del Rey disputaron el Barça y el Sevilla. El colegiado José María Sánchez allí interpretó que cuando la pelota ‘acaricia’ el brazo de Clement Lenglet en su área, esta había ‘tocado’ antes en el cuerpo del defensa francés, y que por ende no correspondía marcar la pena máxima.
 
Volvió a pasar ayer en el Wanda Metropolitano, cuando en el derbi madrileño ocurrió una acción similar dentro del área del Atlético de Madrid. Un balón rozó el brazo del portugués Felipe Almeida sin mediar ninguna otra parte del cuerpo en la jugada y el entero mundo merengue, y no tan merengue, reclamó penalti. Alejandro Hernández, el árbitro, acudió en este caso a revisar las imágenes en el monitor y su decisión fue no otorgar la falta.
 
Ambas acciones, condicionada una por la participación en la jugada de otra parte del cuerpo del infractor y la otra, sin interferencia alguna, arriban a la misma decisión de impunidad, o quizás no sea tan así. En apariencia, y como lo ha dejado muy claro el presidente del Comité Técnico de Árbitros, Carlos Velasco Carballo, el único responsable final de las medidas a tomarse en el juego, es el árbitro central.
 
Sin embargo, en ambos casos mencionados y desde la sala del VAR, ni Ricardo De Burgos Bengoetxea en el Camp Nou, ni José Luis González en el Wanda Metropolitano tenían, aparentemente, la última palabra, otra que dejar que el desconcierto calle el desconsuelo del momento y el tiempo vaya borrando la recapacitación posterior.
 
Trataremos de aclarar nuestra propia incertidumbre recurriendo a lo que dice la International Football Association Board: “SERÁ INFRACCIÓN cuando exista contacto entre el brazo del defensor y el balón; cuando un jugador toca deliberadamente el balón con la mano/brazo, incluido el movimiento de la mano/brazo hacia el balón"; cuando "toca el balón con el brazo y hace que su cuerpo sea anormalmente más grande". Y NO SERÁ INFRACCIÓN cuando el balón dé en su mano "directamente de la propia cabeza o cuerpo del jugador", "si la mano/brazo está cerca del cuerpo y no hace que el cuerpo sea anormalmente más grande".
 
Insisto, quien haya entendido el alcance de las normas estará a salvo de la confusión y se podrá mantener alejado de la situación convulsa en que actualmente el fútbol nos sitúa. No es nuestro caso, el mío al menos.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!