Martín Onti: Lo que Griezmann no intuyó

La película, el video, el ir y venir manteniendo en vilo al ambiente futbolístico durante semanas, quizás meses para algunos, no se encausa como debiera haberse supuesto tras la historia de Antoine Griezmann en el Atlético de Madrid. El final de la temporada anterior significó mantener una tensión extra, al menos en el fútbol español, con el tema de la indecisión del delantero galo con respecto a su nuevo club para la campaña actual.
 
El tiro de la moneda terminó con Griezmann permaneciendo en el equipo del "Cholo" Simeone y con las expectativas del Barcelona, y los culé en general, quebrantada por un juego llevado al borde del esperpento mediático. Giros y contra giros de una patraña montada para que algunos ganasen cartel a costa de la imbecilidad que imaginariamente entregaba enteros favorables a las posturas de algunas partes.
 
Casi todos ganarían a costa de un solo perdedor. El FC Barcelona asumió ese rol y las ganancias, del otro lado de la barrera de las conveniencias, se repartieron entre la entidad colchonera, sus técnicos, sus directivos y los organizadores de un invento de tiempos modernos que daría los resultados esperados. La exposición de un tema de alto interés mercantilista, eso ha sido en el fondo el ‘Affaire’ Griezmann, tuvo así causas y causantes, ganadores y perdedores, sorprendentes y sorprendidos.
 
Todo el potencial del delantero rojiblanco era una invitación al juego esperado. El elemento principal de la oferta tenía un atractivo de primera calidad, los ribetes eran de urdida necesidad, el tiempo y las partes cumplían con los requisitos que el entorno exigía para el éxito. Nada parecía estar fuera de lugar. Nadie se equivocaba, ni siquiera el que perdía en esta historieta. El sueño, por entonces, cerraba por los 4 puntos cardinales.
 
Sin embargo, nunca parece haber un crimen perfecto porque el error que no se calcula es el que inesperadamente echa a perder la ecuación. Enrique Cerezo, el presidente del Atleti, arriesgó a empeñarse, justificadamente, en la continuidad de Griezmann por convencimiento de un gran proyecto. Simeone y compañía trazaron números acertados. Los compañeros del atacante accedieron a unos emolumentos controlados de una plantilla de ganancias ‘mediocres’ a cambio de las ventajas que vendrían a posteriori, en ese rubro, con el francés en el mismo vestuario. Todo indicaba el éxito con el panorama así pintado erradicando de cuajo el fracaso.
 
Pero, no contaban que el intérprete principal es un ser humano y que como casi todos los seres humanos -todos mejor dicho- en algún momento nos equivocamos. El devenir del inicio de temporada, tras ganar Francia la Copa del Mundo, se asemejó al momento catártico que nadie se imagina llegar. Algo cambió en Antoine Griezmann y, de repente, aquel cuento de hadas se transformó en un proyecto más cercano al dolor que al placer.
 
Nadie podría entender el comportamiento y las reacciones de las personas. Ese es un tema demasiado complejo, tanto para evaluarlo sin conocimiento de causas como para arriesgar desde la imaginación. Presentarlo en términos reales es lo más lógico, y esto indica que lo que ofrece con su juego hoy Griezmann ha dado por los suelos con aquellas elucubraciones de gloria inmediata que alentaban Godín, Simeone, Cerezo, los empresarios negociantes y el mismísimo Antoine.
 
Es cierto que nada está dicho todavía. El final de este libreto se clausura en mayo, y para ello faltan muchos días aun. Por el momento, sólo vamos descubriendo lo que ni Griezmann debe haber intuido acerca de su futuro, de lo que sucede sin poder programarse.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!