Horarios

Mié.Nov.25 12:00 AM EST
Sáb.Nov.28 12:00 AM EST
Mar.Dic.01 12:00 AM EST
Mié.Dic.02 12:00 AM EST
Vie.Dic.04 12:00 AM EST
Sáb.Dic.05 12:00 AM EST
Mar.Dic.08 12:00 AM EST

Martín Onti: Este confundido Madrid

Es evidente que este Madrid no es el Real Madrid de temporadas anteriores, aquel triunfal y consecuente dueño de Europa y del mundo. Lo hemos seguido en su progresión futbolística desde la campaña pasada con la paciencia intacta. Sin embargo, esa confianza basada en merecimientos que siempre entregó la escuadra merengue, hoy no puede ser amparada sólo desde el respeto por su historia. 
 
Desguazado en sus detalles institucionales, la entidad de Florentino Pérez se nos ocurre fuera de niveles admisibles para los antecedentes de un club de élite como evidentemente lo es el Real Madrid. Si bien el reflejo se denota en la parte deportiva, y en lo que deja traslucir su vidriera futbolística, se hace obligatorio ahondar en los orígenes de lo que creemos es el problema y entender así este momento que atraviesa.
 
El Madrid, pensamos, aún no ha superado la salida de Cristiano Ronaldo como primer y esencial punto de partida. Ha sido tan traumático el alejamiento del atacante portugués que, a manera de efecto dominó, el resto de las situaciones han conducido a este limbo en que navega desde entonces. El dolor de la ausencia del luso, no encuentra explicaciones en el silencio forzado de quienes se mueven alrededor de Zinedine Zidane y, créanme,  los fantasmas suelen no ser compañía deseable.
 
Florentino Pérez, el hombre que todo lo que solía tocar lo convertía en oro, se ha equivocado esta vez. Las piedras angulares jamás se sacan de su sitio y los reemplazos idolátricos llevan su tiempo en la suplencia antes de sustituir con efectividad a un titular. Entendido esto bajo el nombre de Vinicius Júnior en el terreno de juego, de Raúl González Blanco en un futuro dueño del banquillo, o de un nuevo estadio de albergue lujoso de su propio Santiago Bernabéu, el Real Madrid debe absorber, primeramente, un golpe no aceptado aún como primer paso a la superación.
 
Para poner esta problemática en una dimensión de mayor claridad, el ejemplo de un Barcelona sin Messi es el que se me ocurre más coloquial. No con esto se debe decapitar la idea del presidente blanco, no, por favor, no se debe confundir ficción con realidad, la primera como búsqueda de alternativas a la mejor solución y la segunda como lógica elección de la mejor de aquellas posibilidades.
 
La confusión de este Madrid no descansa en los mensajes duales sino en la falta de criterio para desenredar y aclarar el nudo. Una cosa lleva a la otra y en ello se ha fallado. El origen arrastró al desgano, a la falta de incentivos, a la espera de que el peso de la camiseta haga por quienes nada hacen y al poco me importa lo que pase ahora porque, de última, siempre seremos el Real Madrid.

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!