Horarios

Mar.Sep.29 12:00 AM EDT
Mié.Sep.30 12:00 AM EDT
Jue.Oct.01 12:00 AM EDT
Mar.Oct.06 12:00 AM EDT
Mié.Oct.07 12:00 AM EDT
Vie.Oct.09 12:00 AM EDT
Sáb.Oct.31 12:00 AM EDT
Sáb.Nov.07 12:00 AM EST

Martín Onti: Equipo ramplón

Cuando un equipo como el FC Barcelona ofrece situaciones tan alarmantes, de esas que te obligan a ver y rever una acción, de pensar seriamente en los pasos que se han dado para llegar a ella, es hasta lógico que nuestra reacción se dé la mano con sensaciones desconocidas transformadas en realidad. Al menos en el concepto de lo que habitualmente era reconocible en la idea de juego, no se hace extraño ahora que la palabra ‘ramplón’ se nos ocurra como un apropiado calificativo.
 
Ramplón, u ordinario, es en lo que se ha convertido una institución a la que desde hace mucho tiempo se la ha visto codeándose con la excelencia. Hoy, sin embargo, el Barça es un equipo más terrenal al que ni siquiera tener en sus filas a Lionel Messi le alcanza para mantener aquel ya antiguo status de identidad privilegiada.
 
Tardan los diez centavos en caer para completar el peso, o lo que es lo mismo, tarda la gente en comprender que en algún momento cambiaron las condiciones y que recién más tarde nos dimos cuenta de ello sin aceptar que no haciéndolo, igual el daño no desaparecería como por arte de magia.
 
La Magia, fue precisamente lo que dejó de ser común denominador en la entidad blaugrana. Esa suerte de encantamiento futbolístico que atrapó a tanta gente alrededor del planeta ha ido opacándose sin poder evitar que las sombras le ganaran a la resistencia que suelen oponer las postreras horas de un atardecer.
 
Ya ni Messi acerca luz como para mantener encendido un espíritu de juego en estado vegetativo que precisa de una necesaria catarsis. Se ha tapado el bosque con un arbusto y no se ha dejado ver lo que dentro del mismo ha ido ocurriendo. Con Quique Setién, el Barcelona se ha transformado en un equipo común, y esa costumbre que Antonio Cassano tenía de quedarse hasta la hora que sea para ver a Messi y compañía jugar, ya no creo que la siga manteniendo.
 
El FC Barcelona es tan ramplón en su juego que ya no nos extraña para nada que Ter Stegen vuelva a ser una bomba de tiempo en las salidas de portería; que los centrales aberturas vivientes; que los laterales sólo puntos identificables sobre las líneas de cal; que los medios referencias para distinguir la posición de los jugadores adversarios; los hombres de avanzada meros mojones que cumplen con ello para cobrar un salario mensual y sobre todo que Messi, el sostén de este club, comience a ofrecer esta presagiada versión de su inevitable destino.
 
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!