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Martín Onti: Renuncia al Fracaso

MADRID, España.- Hastiado de enfrentar el fracaso, el hombre suele claudicar a sus objetivos. Puede no ser concretamente el caso de Josep Guardiola en particular, pero, bien me viene a la cabeza la posibilidad de que el hartazgo comience a ser el pesado acompañante del estratega catalán a esta altura de su carrera.
 
Cuando el hoy técnico del Manchester City dejó su cargo en aquel Barcelona campeón de todo y se dispuso a tomar un año sabático en Nueva York, entendimos que hacía lo que lógicamente correspondía tras una etapa abrumadora al frente del conjunto azulgrana. Hasta allí, su vida civil y deportiva corría por los cauces normales que eran de esperar en gente de alta consideración en la competencia como Pep Guardiola.
 
Sin embargo, al poco tiempo llegó la tentación bávara y el "bichito" del fútbol envió a Múnich al ex técnico del Barcelona para hacerse cargo del Bayern y desafiar su destino. Allí comenzó el calvario de Guardiola y, muy a pesar de lo que su historiador personal quiera pregonar desde el detalle de una táctica exquisita de juego, el fracaso comenzó a rondar los territorios del Pep.
 
No haber conseguido el mayor propósito con el Bayern de Múnich, ganar la Champions League, significó para él tener que dejar de la manera más elegante posible la entidad germana y trabajar en una opción, quizás la última y salvadora para su prestigio deportivo, que le permitiera recuperar el "honor2 perdido en Alemania.
 
Aquí es cuando la alternativa británica entra a tallar en las posibilidades de Guardiola y el Manchester City, con muchos de sus amigos de la época blaugrana en la directiva citizen, aparece en escena para corregir un camino que se había tornado comprometido en la consideración que el aficionado, desde su dorada etapa en el club de sus verdaderos amores, tenía del estratega de Sampedor.
 
La actual campaña en el fútbol inglés con el City no ha mejorado esa imagen empeorada de Guardiola en su postrera etapa bávara. Muy por el contrario, los números no le juegan a favor con respecto a lo que había logrado en el Bayern de Múnich, al menos en las competiciones locales, algo que dista bastante de sus estadísticas actuales en la Premiership con la escuadra del Etihad.
 
Un hombre inteligente, sin acotar que esta se mida en la gloria o en el fracaso, toma recaudos de un futuro visible y actúa acorde al análisis de la situación que sepa hacer. Guardiola parece haberle visto las orejas al lobo y, sin querer renunciar a sus principios, pretende anticiparse a un final previsible que lo coja a contra pierna y estar lejos de tener que tomar las drásticas medidas que, para él, sería cambiar un patrón de juego que no tiene mucho asidero en el día a día de un football como el británico.
 
Queda aún mucho por resolverse en el compromiso que tiene el entrenador español con la institución mancuniana, es verdad, sin embargo sabemos que el discurso de Josep Guardiola dependerá de los resultados que su equipo consiga y de la paciencia que las partes tengan sí estos continúan siendo negativos.
 
Martín Onti
 

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