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Martín Onti: Pecados capitales

MADRID, España.- La última intervención de Guardiola criticando a la afición del City por no ir a verles, es eso, una  crítica sin excusas por donde se la quiera ver. Si los seguidores ‘citizens’ deciden no acudir a alentar a su equipo, por la razón que sea, el estratega catalán no debe ‘entrar a ese trapo’ porque deja claro que desconfía del compromiso de los aficionados para con la entidad mancuniana, y siembra dudas de intereses. 
 
Confiar en alguien requiere mucho más que creer en lo que esa persona dice. Para ello, las cosas deben estar muy claras y no deben estar sometidas a dobles interpretaciones. Dicen que Josep ‘Pep’ Guardiola es una persona transparente, pero difiero en ello porque muchas son las incongruencias que no alcanzo a comprender en el comportamiento del entrenador español.
 
 
No negaré su política inteligente para llevar un tema a su campo, ni tampoco lo baladí que su inteligencia transforma en sustancial, pero, de allí a fiarme en su palabra dista un marcado abismo de desconfianza. Varias han sido las manifestaciones a través de su carrera que no han hecho más que sembrar dudas en mi opinión sobre el hoy técnico del Manchester City. Los pecados capitales existen en el alma de las personas, y el estratega español no escapa a este mandamiento.
 
La Copa del Mundo de Qatar 2022 bien podría haber sido el punto de partida para descubrir esta especie de doble moral que atesora Pep Guardiola. Cuando en febrero del 2010 Qatar se postulaba para la organizar el evento, Guardiola dijo expresamente: ‘Estoy aquí como embajador de la candidatura de Qatar 2022 para la organización el Mundial. Las razones, básicamente, son que viví allí, me insistieron mucho y por el trato que recibí decidí aceptar’.
 
No es de extrañar, así, su mutismo tras la intervención de Amnistía Internacional donde se denuncia a las autoridades qataríes por no investigar adecuadamente las muertes de muchos migrantes en la última década, trabajando en Qatar para el Mundial de Fútbol de 2022. De Guardiola no escuché nada acerca de las deficientes condiciones laborales sobre las que el otrora feroz defensor de los derechos humanos nunca se ha pronunciado.
 
‘Quiero detenerme y ver hacia delante, aprender de otros entrenadores y tomar otro camino. Una selección es el próximo paso en mi carrera’, reveló Guardiola hace algunos días, a sabiendas de que su contrato con el club inglés finalizará en junio de 2023, seis meses después del Mundial de Catar, y apuntando, como ya supo hacerlo en su día, a Sudamérica, lejos del epicentro devastador que ocasiona la cercanía al poder y al dinero al que rinde cuentas.
 
Quizás Josep ‘Pep’ Guardiola esté preparando su exilio, y nosotros sin enterarnos más que por suspicacias. Estos últimos tiempos he escuchado advertencias de su parte, que suenan casi amenazantes, de abandonar definitivamente el Etihad. Quizás ese es el plan para disfrazar sus pecados capitales.
 

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