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Pochettino

Martín Onti: Mauricio Pochettino

Cuando se hace cualquier tipo de declaración, el tema tratado siempre tiene algo que ver, de algún modo, con las experiencias y el sentir de quien las hace. No hay otra respuesta que lo libre al protagonista de su propia opinión para quedar preso de ella. 

Mauricio Pochettino, el actual entrenador del Tottenham Hotspur inglés, ha salido al cruce de versiones que le relacionan al Real Madrid como reemplazante de Zinedine Zidane y con un dejo de marcado resentimiento hacia el Barcelona. Y en lugar de hablar de su posible traspaso a la institución blanca, se ha centrado en desprestigiar abiertamente a quienes fueran sus más acérrimos adversarios en la Ciudad Condal, pretendiendo ganarse así la simpatía de Florentino Pérez y su directiva.

No solamente se encarniza de manera impropia contra quienes fueron sus rivales en su etapa de jugador -cuando defendía los colores del Espanyol- sino que también lo hace en contra de sus ahora principales adversarios de ciudad en la Liga Premier británica -el Arsenal londinense de Arsénè Wenger- dejando al descubierto su carácter innecesariamente prepotente.

Es cierto que su relativamente corta carrera deportiva en los banquillos, la que se debe juzgar en este caso, ha tenido sus buenas producciones futbolísticas y, eso sí, ha sabido ganárselo. Su trabajo, aunque no haya conseguido logros mayores, sí se ha visto reconfortado por elevar el nivel de aquellos equipos que ha entrenado, pero, no por ello está Pochettino autorizado moralmente a ejercer esa agresión verbal sobre entidades que son, o han sido, enemigos de su preferencia.

Esto pasa justo en un momento en que en lugar de apoyar a un colega como Zidane, en aprietos que no son extraños para el estratega argentino, este se dedica a enviar, de manera soslayada, munición gruesa sobre el tejado ajeno. Porque a decir verdad, no entiendo cómo entrenando en Londres saca a colación su visceral odio hacia el FC Barcelona afirmando que jamás entrenaría a los azulgrana y enviando así un mensaje clarísimo al Real Madrid sobre su interés por sentarse en el lugar del criticado técnico francés.

Dicen que ‘el pez por la boca muere’, y en ello el dicho trae sus verdades. Pochettino puede ser un entrenador en proceso de aprendizaje -podríamos decir alumno aventajado de la escuela de Marcelo Bielsa- pero deja demasiado al descubierto esa personalidad agresiva en opiniones que le dejan retratado y que cualquier directivo inteligente se percataría que está contratando a un Judas para sentar a su propia mesa.

Mauricio Pochettino debe comprender, sobre todo, que muchas veces el silencio es el mejor aliado del hombre y que afirmaciones tajantes como las que hace, sólo sirven para que su carrera quede sellada para oídos entendidos. Ubicarse en el mundo del fútbol también contempla, llegado un momento, saber decir las cosas oportunamente silenciando aquellas que empantanan su propio terreno.

La directiva de Florentino Pérez debe haber tomado nota de esto, y con ello, juzgando el ojo avizor y experto del presidente merengue, Pochettino estaría obstaculizando su llegada a Chamartín como reemplazante de un estoico y honesto Zinedine Zidane. Algo de lo que, por lo visto, dudo pueda jactarse de tener el técnico argentino.

Martín Onti

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