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Martín Onti: El pulso de Paul Pogba

MADRID, España.- La salida de José Mourinho del Manchester United debe servir, al menos, para cuestionarse si en algo ha contribuido para este resurgimiento increíble del francés Paul Pogba en los "Red Devils". Aunque suene a sarcasmo, con ínfimas posibilidades de no serlo, se nos hace una obligación pensar que existen motivos para justificar el muy buen rendimiento que el conjunto ahora dirigido por el noruego Ole Gunner Solskjaer está demostrando tras el alejamiento del técnico portugués.

Podríamos irnos por las ramas y recrear historias diversas para justificar que en nada cambia la situación de la entidad mancuniana, pero no, porque estaríamos sumando más mentiras a las ya ocultadas durante los últimos meses en que Mourinho intentó con mano dura, esa en la que suele escudarse cuando las cosas no salen como él quiere, enderezar una nave que había perdido definitivamente su rumbo.
 
A nadie, ni en el fútbol británico ni en el que pone atención en ellos sea donde sea, se le pasaba por alto el malestar que el estratega luso había creado en el vestidor de Old Trafford. La guerra estaba declara entre él y el mediocampista galo. La situación incomodaba de tal manera que en muchas ocasiones la tensión en los entrenamientos era insostenible. Esto a ojos vista de mucha gente y sin tener en cuenta los roces internos, esos que muy pocos veían pero que no hace falta mencionar.
 
Lo real es que los pasados muchas veces condenan y que de ellos se debe aprender, sin embargo todo indicó que ni uno ni otro lo hicieron. Se sabe que el carácter tanto del técnico como del jugador nunca fueron de alabar por su simpleza. Mourinho acostumbrado desde siempre a ejercer el poder desde su atalaya de soberbia, rápidamente entendió que el futbolista campeón del mundo no se doblegaría fácilmente y, en este escenario, se planteó la encrucijada que terminó con los días del entrenador luso lejos de Manchester.
 
El final no tenía alternativas posibles bajo estas consideraciones. Uno de ellos se debía ir y todo dependía de los resultados. Los números no sólo terminaron con el mandato de Mou sino que además puso en duda su estrategia mal planeada, pensada y urdida. Las razones fueron decantándose hacia la caseta del paciente Paul Pogba que supo mantener el pulso hasta derrotar la supuesta fortaleza de Mourinho y compañía.
 
El resurgir futbolístico del Manchester United, aunque esté aún lejos de sus mejores días, se ha visto reactivado por consecuentes y categóricas victorias guiadas justamente por Paul Pogba. La esperanza gana considerablemente enteros en los de Solskjaer tanto en la competición local, con las salvedades del caso, como en la categoría menor de Europa ahora, y puede que todavía no esté todo dicho.
 
Cierto es que lo meramente deportivo mueve los intereses institucionales, pero cierto es también que las batallas extra deportivas tienen su incumbencia en el espíritu y las decisiones de un grupo, y este acontecimiento parece darnos la razón cuando sosteníamos que no sólo en los conceptos del juego José Mourinho fue quedando rezagado de la actualidad, sino además con sus ya anticuados métodos de comprensión del ser humano. Los tiempos han cambiado en muchos aspectos y la contemporaneidad del mundo exige actualizarse, por lo tanto, alguien debe avisar a Mou que de ‘Special One’ ya le queda bastante poco.
 
Martín Onti
 

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