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El Manchester City no parece el Manchester City ni parece un equipo de Guardiola

LIVERPOOL, Inglaterra.- El Manchester City cayó 1-0 este sábado ante el Liverpool y despidió una primera parte de la temporada que lo deja a diez puntos del Chelsea y prácticamente con el objetivo de salvar la campaña con la Champions League y la propia clasificación a la Champions el próximo año.
 
El conjunto de Guardiola volvió a dar una pálida presentación, confirmó cuán intermitente es y cuánto trabajo le cuesta hacer un buen partido ante un rival duro. Ya se enfrentaron a los otros cuatro primeros de la clasificación y salvo en la sufrida victoria ante el Arsenal el 18 de diciembre, contra los Spurs, el Chelsea y el Liverpool fueron superados del cabo al rabo.
 
 
Al margen de que los resultados hablan por sí solos, el Manchester City no está siendo capaz, en lo absoluto, de mantener la posesión cuando sufren una presión intensa. Luego de la racha de diez victorias consecutivas al inicio de la campaña, Guardiola no ha sabido organizar el equipo de tal manera que sus jugadores se ayuden unos a los otros y no regalen la pelota en situaciones en que ni el City ni los anteriores equipos del manager catalán estaban acostumbrados a hacerlo.
 
 
Esto tiene una raíz táctica y una mental. Pep no está teniendo la misma efectividad en reducir la intervención de la suerte en el juego como sí había hecho en el Barça y en el Bayern, además de que sus futbolistas están rindiendo individualmente de un modo muy pobre.
 
 
Los defensas, principalmente Nicolás Otamendi y Aleksandr Kolarov, regalan pelotas inocentes en la salida desde el fondo y luego quedan mal parados para defender. Las marcas son demasiado flojas, ya sea enfrentando un ataque estático o en transición, como en la jugada del tanto del Liverpool donde Adam Lallana tuvo todo el tiempo del mundo de lanzar el centro y Georginio Wijnaldum de llegar desde atrás y cabecear a placer.
 
Contra un equipo que no presenta una fuerte batalla en el centro del campo el rendimiento de Yaya Touré se asemeja al de antaño, pero contra un rival que lo hace correr, que lo atosiga, que lo obliga a pasar fino y rápido, entonces el City parece jugar con diez. La lesión de Ilkay Gundogan ha derrumbado lo que Guardiola poco a poco y con bastante esfuerzo estaba tratando de construir.
 
 
 
Como quiera que sea Pep no ha sido capaz de edificar un mediocampo sólido y la integración de los extremos/interiores a la práctica de un futbol total se ha desvanecido. Los centrocampistas han tenido que crear un mediocampo por ellos mismos, sin la ayuda de los defensas y con poquísima colaboración de los atacantes. En esa zona del campo, aunque los mediocampistas son los protagonistas, ellos solos no son nada, necesitan la ayuda de los jugadores en las áreas cercanas. Ahora cada quien va por lo suyo en una suerte de anarquía táctica que lejos de aunarlos los desintegra.
 
Esto fue expuesto a la perfección hoy por el Liverpool. El City regaló pelotas en situaciones sencillas y de fácil resolución. Aquí, aunque existe una gran responsabilidad de los jugadores, también parece existir una relajación en el entrenamiento y la ausencia de una variante que no exponga sus carencias.
 
Ya el City no manda en el medio campo, apenas lo pelea, y sufre cuando le hacen competencia. El que vea al City de agosto y lo mire ahora en diciembre piensa que han pasado cuatro temporadas entre uno y otro. El que mire a este City jamás piensa que es un equipo de Guardiola.
 
 
Pep sigue diciendo que necesita tiempo, y sí, tiempo tenemos que darle pues es la primera vez que se enfrenta a una situación así y a una liga con tanta competencia, pero ni en el Barça ni en el Bayern tardó tanto en engendrar un equipo que rozara la perfección. 
 
¿Qué está pasando ahora? ¿Será que estos jugadores no están listos para interpretar su estilo? ¿Optará por reemplazar a los que no rinden y comprar un equipo nuevo? ¿O se romperá la cabeza para encontrar una solución al estilo Guardiola? Para todo hay una primera vez en la vida y Pep está viendo, quizás por primera vez, la versión más cruda del futbol.
 

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