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El Leicester mejoró drásticamente su rendimiento tras el despido de Ranieri

LEICESTER, Inglaterra.- El Leicester City jugó este lunes ante el Liverpool un partido sacado de otro planeta. En esta temporada sólo ante el Manchester City el 10 de diciembre habían mostrado la misma intensidad, la misma precisión en los pases y la misma efectividad de cara al gol. Ante el conjunto de Jürgen Klopp pareció el Leicester de la campaña pasada y no el que transitó rengo desde agosto.
 
El despido de Claudio Ranieri sacudió al club el pasado jueves en todas las instancias de la institución. Los hinchas y la prensa la emprendieron con los jugadores y aseguraron que los pesos pesados de la plantilla le pidieron a los dueños que expulsaran al manager italiano.
 
 
Jamie Vardy, uno de los señalados en estas historias, acudió furioso a su cuenta de Instagram para librarse de cualquier acusación en su contra. Pero ante el Liverpool, en la cancha, fue más enérgico todavía.
 
Vardy marcó dos tantos y fue clave en el resurgir de los Foxes en el primer encuentro de la era post-Ranieri. No sólo él mostró una cara completamente diferente, todo el equipo lo hizo.
 
 
 
En la temporada pasada los jugadores del equipo, como promedio, corrieron 68.41 millas, hicieron casi 23 “tackles” y ganaron 62 duelos por encuentro. 
 
Sin embargo, en los primeros 25 partidos de esta campaña los números bajaron a 67.61-16-52, una de las claves para entender cómo pasaron de magníficos campeones a mendigos de la supervivencia.
 
Ante el Liverpool todo cambió, literalmente, de la noche a la mañana. Corrieron más que el año pasado (¡73.14 millas!), forzaron 31 “tackles” y salieron airosos en 80 duelos. ¿Cómo se explica?
 
Pues muy sencillo. Como dijo el propio Vardy tras el encuentro, esa fue la respuesta de los futbolistas al despido de Ranieri, aunque permanece la duda de si lo hicieron para replicar todas las acusaciones en su contra, o liberados por el mal clima que se había creado por la incierta guía del italiano en los últimos meses.
 
 
Otro detalle que muestra el hambre renovada de los jugadores del Leicester City fueron sus siete disparos entre los tres palos, más del doble de los 3.24 que habían promediado con Ranieri.
 
Aún es un misterio si podrán mantener ese mismo ritmo en los próximos encuentros y si esa energía los llevará a remontar la eliminatoria de la Champions ante el Sevilla, pero los que hasta ayer pensaron que el despido de Ranieri había sido un error ahora tienen un par de argumentos para cambiar de parecer. Es imposible reemplazar a toda la plantilla, el manager siempre será el punto más débil de esta cuerda y a veces, cuando se le separa, los jugadores se sienten más libres para encontrar la mejor versión de sí mismos.
 

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