Martín Onti: Un Pérez distinto

Esto no tiene nada que ver con la normalidad de un apellido común en tierras hispanas. Decimos que hay un Pérez distinto porque las ideas del presidente del Real Madrid han sido precisamente diferentes en la lectura que algunos podían compartir antes de que la locura galopante del Covid-19 se desatara sobre el mundo.
 
Florentino Pérez, que es de quien hablamos, entendió como pocos los tiempos que acechaban al fútbol desde no hace mucho tiempo atrás. El análisis del mandamás merengue fue siempre tan claro en la profundidad de la mercantilización de este juego, que deberíamos aplaudir sus intervenciones desde la puesta en escena de proyectos apropiados para la época actual.
 
Abrió las posibilidades que su cerebro maquinó a imagen y semejanza de una institución como es el Real Madrid. La base triunfal de un proyecto comenzó a diseñarse en la cabeza del presidente blanco cuando entendió, antes que muchos otros, que la satisfacción que otorga el existencialismo obliga siempre a estar por delante de sus adversarios. 
 
Siempre mantuvo en claro Don Pérez, que la distinción de etapas eran fundamentales para conservar el prestigio. Entendió así que el pasado, como base de lo que se iba construyendo para un presente, era esencial, y que la previsión para lo que se debía esperar del futuro lo era más aún.
 
Fue entonces cuando su visionaria lectura comercial inició una traza de nuevos planes, aunque estos tiempos de pandemia lo pongan hoy en entredicho. De su propia mano, los bocetos de una idea con sentido exitoso para acompañar a los ilustres de su plantilla -Courtois, Ramos, Varane, Casemiro, Kroos, Modric, Bale y Benzema- han sido dibujados a lo largo del pasado lustro en su empresa.
 
A la juventud de los Vinicius Júnior, Rodrygo Goes, Eder Militao, Ferland Mendy, Luka Jovic, Brahim Díaz, Reinier Jesús, más Fede Valverde, se les une el regreso de Sergio Reguilón, Dani Ceballos, Andriy Lunin, Luca Zidane, Achraf Hakimi, Álvaro Odriozola, Jesús Vallejos, Martin Odegaard, Borja Mayoral y Takefusa Kubo, sin dejar de imaginar que en la mira de ‘Floren’, aún habría sitio para Eduardo Camavinga, el franco-angoleño de 17 años del Rennes francés, el noruego Erling Braut Haaland, de 19 años, del Borussia Dortmund y, por supuesto, el soñado Kylian Mbappé de 21 años. Un completo equipo de longevo y brillante porvenir.
 
Excelente empresa con visos de extraordinario futuro. Un negocio tan prometedor como haber vendido la vieja ciudad deportiva -al fondo del Paseo de la Castellana- a cambio de unos desconsiderados terrenos de reajustadas normativas en Valdebebas transformando lo que amenazaba convertirse en un Titanic a punto de golpear el iceberg, en un moderno trasatlántico de poderoso calado, tan o más poderoso que el mismísimo Florentino Pérez. 

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