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El Bernabéu rindió homenaje a su ídolo Juantio en el 25 aniversario de su fallecimiento

Martín Onti: Sólo el recuerdo de Juanito

MADRID, España.- El Real Madrid sigue aprovechándose de su fortuna, juega con el destino sabedor que la suerte le sonríe. Positivo desde la perspectiva que da la confianza en sí mismo pero negativo en esa parsimonia futbolística que exaspera al habitante de la grada, vuelve Zinedine Zidane a desafiar la necesidad del calendario exigente de este fútbol español que requiere de sacrificios en beneficio del espectáculo que los tiempos modernos requieren de sus protagonistas.

Así, con estas premisas en cuenta, el conjunto de Chamartín esperaba a un Alavés de sorpresas complacientes en el juego, con una propuesta disfrazada para la ocasión y acuciado por esas valentías que van a menos cuando de definiciones de un benjamín visitando casa de un grande se trata. 

La sombra alargada de la Champions League se acerca por el Paseo de la Castellana y Zidane sabe que debe echarle luces antes de que caiga la amenaza de la noche. Se aproxima el viaje al Allianz Arena de Múnich y la precaución pareciera ser la mejor consejera del estratega galo.

Deja medio equipo en la grada, porque eso es Sergio Ramos hoy para el Madrid, y se aventura a sacar un resultado conveniente que le mantenga a distancia de su adversario de la última década, o de siempre debería aclarar. El Barcelona, que vive de los triunfos o derrotas de la escuadra blanca, sabe que esta jornada volverá a morir en las estadísticas sin importar su resultado ante el Granada, y en eso discurre esta Liga tan desabrida como comida sin condimentos.

Volvió a acertar Zidane, volvió a ganar con el mínimo esfuerzo y a mantener los números convenientes. Volvieron a defraudar aquellos en los que se montaba la esperanza y a sobresalir los inesperados de un once circunstancial. Ganó el Real Madrid y eso es lo que cuenta para la mayoría de sus fieles, sin importar, y sin criticar, que Cristiano Ronaldo es más trascendental visitando su nuevo aeropuerto en Madeira que vestido de Raúl en el sagrado rectángulo verde del Santiago Bernabéu.

Sólo el recuerdo de la leyenda del madridismo, Juanito, a quien se le homenajeaba 25 después de su fallecimiento, nos hizo pensar que veríamos un encuentro con carácter y presencia. Sin embargo, sólo fue una ilusión que en lugar de encenderla aún más el gol inicial de Karim Benzema, la terminó apaciguando entre el desinterés futbolístico del local y la falta de suerte y de efectividad vitoriana.

El trámite continúa, porque eso parece ser esta liga. El Real Madrid sumando de a tres y encaminado a ser el Campeón por más emoción que se intente inculcar desde la imaginación.

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