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Foto: Getty Images

Martín Onti: ¡¡Oh my God!!

BARCELONA, España.- Luego del partido en que el Barcelona remontó épicamente la eliminatoria de Champions League ante el PSG en el Camp Nou, y tras los justificados festejos de una hazaña sin igual en la historia del fútbol europeo, cada integrante del conjunto de Luis Enrique se fue a su casa concluida la merecida celebración. 
 
 
 
 
Esa misma noche Antonella Rocuzzo, la pareja-esposa-madre de los hijos de Lionel Messi, a través de un video, decidió mostrar orgullosamente al mundo entero la salida del Camp Nou desde el interior del vehículo que conducía el ‘10’ azulgrana , el cual dejaba ver la dificultad para atravesar un mar de aficionados lógicamente enardecidos de alegría e intentando abrazar el coche y, por ende, al dueño del mismo.
 
Ante tal conmovedor escenario, la expresión verbal de la Rocuzzo, casi de manera insospechadamente natural, fue un ‘Oh my God!!’ tan hueco como pedante y en un inglés que denunciaba el submundo en el que la mezcla de la gloria y la fatuidad enfrascan al débil ignorando la realidad por el hecho de codearse a menudo, e inconscientemente, con el endiosamiento a que algunos famosos de la farándula futbolística creen tener acceso directo.
 
Ustedes se preguntarán, casi con acertado criterio a esta altura del artículo, ¿qué tendrá que ver esto con el fútbol, con las expresiones extranjeras, con Messi y su mujer en plan estrella, cuando lo que importa es el balón y todo lo que este nos diga a partir del juego?... Pues bien, permítanme, por favor, explicar un punto de vista que me parece oportuno exponer para comprender las últimas actuaciones de uno de los mejores jugadores del mundo en la actualidad.
 
 
 
 
Sin proponérselo, desde su inocencia y su soberbia, parte fundamental de esta historia, una persona que convive con Messi cada día de su vida, es la que nos hace entender sutilmente entrelíneas el por qué sus horas como futbolista de élite están cada vez más cerca de un anunciado final.
 
Lionel Messi, a quien su alma no le ha bendecido para ser un guerrero como Mascherano, o sin ir más lejos como Neymar, no puede hacer otra cosa que lo que espiritualmente hace. Tratábamos de explicarlo en artículos anteriores sobre lo que se tiene por herencia y lo que se consigue con humildad y trabajo. 
 
Messi es el fruto de haber sido elegido por el Universo para jugar al fútbol con brillantez, pero no para la entrega y el sacrificio físico, allí sus falencias dejan al descubierto a ese ser frágil y abúlico como el que vimos en Riazor ante el Deportivo de la Coruña, y al que no puede decirle a su compañera de siempre que Oh My God!! en español, su lengua materna, se dice Dios mío!!
 
 

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