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Martín Onti: Malcom, Monchi y los otros

Con las consabidas salvedades del caso, bien se podría decir que la llegada del brasileño Malcom al FC Barcelona puede catalogarse como una de las tantas situaciones en que la picardía de los negociantes capea a sus anchas en el amplio escenario del fútbol contemporáneo.

Malcom Filipe Silva de Oliveira, de 21 años, ex jugador del Corinthians de Brasil y ya ex del Girondins de Burdeos en Francia, es ahora parte de la plantilla del campeón de la liga española. Este podría haber sido el resumen de la noticia que hoy es una distinta realidad tras los acontecimientos que envolvieron la polémica transacción  del atacante paulista a Can Barça.

Tengamos en cuenta, como primera medida, el negocio en que se ha transformado el fútbol. En segundo plano, la importancia que tiene la rapidez de las negociaciones cuando las decisiones deben ser tomadas con cierta urgencia. El tercer paso en significancia, corresponde a los movimientos que se llevan a cabo dependiendo esto de otros factores que contemplan las relaciones que los involucrados tengan para sellar una operación, como son las preferencias económicas de las partes y la palabra final del producto en cuestión, es decir del interesado, en este caso Malcom.

Así, aparecieron en el firmamento de este convenio todas las condiciones mencionadas para que finalmente el joven atacante brasileño terminara firmando por el Barcelona.

La Roma, con el español Monchi, su astuto director deportivo a la cabeza, había iniciado tratativas con la entidad francesa, dueña del pase de Malcom, hace ya un buen tiempo atrás. Pero, la confianza del ‘gurú’ andaluz terminó por jugarle una mala pasada al no firmar la compra y fiarse en que el futbolista aterrizaría en la capital italiana sólo con la palabra como sello de su honestidad.

La ignorancia de Monchi, o la desmedida credulidad, le hizo perder de vista un horizonte al que siempre fue fiel y eso se paga caro en este mundillo de piratas con el balón por excusa. A sus espaldas, ávidos representantes se movieron más rápido que él y hoy Malcom es jugador del FC Barcelona. 

Simple y llanamente esa es la historia por la que los intereses mercantiles vuelven a ser protagonistas en un ambiente de tiempos de urgencias que no permiten ralentizar decisiones. En fin, un cuento más de realidades que gobiernan nuestros días y que a nadie debería sorprender ya.

Martín Onti

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