La final de la Copa del Rey no se jugará en el estadio Santiago Bernabéu. Foto: Getty Images

Martín Onti: Lunes de Rubiales

MADRID, España.- Lunes sin fútbol se hace un tanto extraño. El punto más criticado por los futbolistas, los aficionados y los que ven el mercantilismo del deporte como un motivo principal para el hartazgo, han podido convencer al presidente de la RFEF, Luis Rubiales, para que tome una medida deseada por la gran mayoría.

Se debe entender, sobre todo, que como en cualquier empresa, desde una asociación tan pequeña como puede ser la de dos personas hasta multitudinarias como puede ser una fábrica de lo que se le ocurra, que se hace imprescindible valorar las conductas a que los componentes deben atenerse para el éxito final de un determinado emprendimiento.

Se le mire por donde se le mire, básicamente, esta es la normativa a considerar. Trasladar este axioma al fútbol no es más que utilizar una herramienta considerada ejemplar para el logro de los objetivos que se plantean, a sabiendas que salirse de tales normativas conlleva el riesgo de un fracaso casi asegurado.

En el fútbol español y con el advenimiento de mayores intereses económicos en LaLiga como base de crecimiento de lo que depende esta competencia para el deporte español, las responsabilidades institucionales han ido creciendo proporcionalmente y así también las obligaciones a nivel personal. Hoy, en España hay tres entes que caminan al borde de ese abismo y son, además, conocedores de estas premisas. 

La Liga de Fútbol Profesional (LFP), la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) se reparten las responsabilidades de que en el mundo LaLiga sea considerada como una de las más redituables desde la comercialización que hoy gobiernan los medios de comunicación. Las mismas están presididas por Javier Tebas, Luis Rubiales y David Aganzo respectivamente, tres señores que están condenados a entenderse y velar por la ‘seguridad’ del éxito a costa de tomarse un café con el otro así lo aborrezcan. 

Independientemente de los pensamientos que estos últimos puedan abrazar, de las sugerencias que se puedan indicar y de las conveniencias que se deban aceptar, el fútbol español deberá ajustar las costumbres de un pueblo, de una idiosincrasia, al rasero de quien verdaderamente impone desde lo razonable. 

Las conductas límites son válidas para sí mismo, pero no a nivel general. Hacer prevalecer un pensamiento individual ante un grupo de gente con ideas diferentes, va en contra de entidades de consolidado patrimonio y pretender revertir ciertas situaciones sólo convierte en suicidas a quienes intentan cambiarlas.

Por ello Rubiales, con la suspensión del desangelado fútbol de los lunes por la noche para la próxima temporada y con el consentimiento general de sus pares, ha dado por concluido el desencuentro, los estadios vacíos, acallar la queja de los protagonistas principales y, por ahora, quedar bien con todo el mundo.

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