Martín Onti: Los implicados y sus conductas

Cada casa es un mundo. De igual manera se debería entender la disciplina de una institución. No se hace extraño que la disconformidad entre personas cause tensiones en un grupo, con lo cual tenemos que tener en claro que las soluciones pasan axialmente por las reacciones humanas y, en gran medida, por el ejercicio de poder que una parte tiene sobre la otra. Al final, la complejidad de las conductas suelen ser determinantes hasta que el hilo tiende a cortarse por lo más fino.

No es la primera vez, ni será la última, que una cuestión de egos decide posturas en situaciones límites. A nadie extraña la tensión que estos días se vive en el Real Madrid y, créanme, no sólo en la relación entre el técnico y un jugador. Santiago Solari y Francisco Alarcón “Isco” han abierto un enfrentamiento que por ahora tiene difícil pronóstico de juicio acertado por el desconocimiento de los verdaderos fundamentos.

Nadie excepto, claro está, un acotado grupo de gente en torno a los protagonistas de este incordio que no tiene definición popular -y me parece bien que no la tenga-conoce los pormenores del distanciamiento entre el entrenador argentino y el futbolista malagueño. Para el grueso de la gente, del aficionado en general, y de los medios de comunicación, lo sugestivo es lo único existente a juzgar por las claras actitudes de los implicados.

El Real Madrid y muchos otros clubes han atravesado momentos delicados porque naturalmente las reacciones dependen de un sin fin de situaciones complejas. A propósito, no podríamos olvidar el caso José Mourinho-Iker Casillas cuando el portugués dirigía a la escuadra de Chamartín, y menos ahora que ambos insisten en reavivar la disputa personal tras varias temporadas en que creíamos el “caso” estaba cerrado.

Aquella “guerra fría”, tan caprichosa como letal para Mou y Casillas, terminó mal. Ambos fueron perdedores por más que en la superficie se nos haya hecho cómodo entender que todo había llegado a buen puerto. Pues no, queda demostrado que aquella vieja rencilla entre estratega y futbolista terminó mal. Hoy, tanto uno como el otro, han quedado marginados de la paz interior que deberían tener tras un ciclo cumplido en un determinado lugar, el Real Madrid en este caso, y nada parece tener solución apacible para ellos vayan donde vayan.

Con esto, me atrevo a decir que lo de Mourinho y Casillas es a lo de Solari e Isco, como la incomprensión y el ego son al capricho de imponer autoridad por la lógica que el poder otorga. La ley del más fuerte prevalece hasta que este deja de serlo. Así es la ecuación que domina nuestras vidas, y poco se puede hacer para modificarla si las conductas no pasan por la intención de hacerlo.

Martín Onti

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