Martín Onti: "Lone Ranger"

MADRID, España.- Decididamente no se puede estar en contra del mundo y, encima, ir en dirección contraria cuando la razón no sostiene los argumentos que se ofrecen. El desgaste a nivel personal que esto ocasiona, conlleva una angustia innecesaria que es contraproducente para propios y extraños. Nada, que no sea buscar soluciones positivas en estos casos, será aconsejable hacer para superar una crisis que tarde o temprano desencadenará lo irreversible.

El caso del galés Gareth Bale en el Real Madrid es la viva representación de un ejemplo que pinta de cuerpo y alma a esos "llaneros solitarios" que muchas veces no ven más allá de sus narices, tornando en negativo sus actitudes para el colectivo en el que cohabitan con sus pares. Suman en contra en momentos tan delicados como el que atraviesa el conjunto de Santiago Solari y de nada valen las variadas justificaciones, o silencios, de los que creen sentirse amos y señores.

Bale nunca encajó en el Real Madrid. Mejor dicho, nunca encajó en España. Ese es el punto de partida para este final que se alarga sólo por capricho de algunos directivos, o debería decir del presidente del Real Madrid Florentino Pérez. Desde un inicio sólo la excusa de la demora en la aclimatación que se esgrimía, defendía al jugador galés de su falta de adaptación al fútbol español.

Se podrá decir que por momentos Gareth Bale asombraba con una que otra buena actuación que hacia pasar desapercibida su incomprendida conducta. En un grupo que ganaba torneos importantes, el problema de Bale era una visión pasajera de fantasmas que se acercaban a la inexistencia. Una mala cara suya era opacada por un trofeo, y sólo el lado exitoso del equipo escondía una realidad que no alcanzaba a descubrir la verdad subyacente.

Ante el Levante, en el Ciutat de Valencia, un controvertido penalti suyo le dio los tres puntos al Real Madrid, pero le restó muchos más a su comportamiento personal en el festejo, su compañerismo y en su aporte al juego.

Gareth Bale ya ha marcado una etapa en el conjunto merengue. Deberíamos ser sinceros y entender que los destinos no se pueden torcer caprichosamente. Que a los problemas hay que encontrarles la mejor solución para que la normalidad regrese allí donde antes campaba a sus anchas.

La respetada historia del Real Madrid cuenta que si pudo deshacerse de grandes futbolistas a lo largo de sus días de gloria -no hace falta irnos tan atrás en el tiempo para certificar lo que digo- bien podría hacer lo mismo con Gareth Bale. Se debe comprender que él ya está ido y que sólo falta saber adónde, cuándo y por cuánto saldrá de Chamartín.

El personaje de Lone Ranger sólo triunfaba en la ficción, y en gran parte porque el indio potawatomi Tonto –Toro en Hispanoamérica- siempre estaba a su lado. Por ende, y aunque haya sido una fábula televisiva, jamás estuvo solo para poder triunfar.

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