Martín Onti: "Las dudas de Ernesto Valverde"

MADRID, España.- Nunca he comprendido las indecisiones cuando se abordan temas límites, o mejor dicho, a la gente que pone excusas, justificas o no, cuando debe asumir las mismas. La falta de compromiso es evidente al decir que se lo debe pensar, sobre todo cuando en el interior de ellos mismos ya conocen lo que quieren y sólo alargan la espera dando muestras de una cierta cobardía que les cuesta expresar. Se les puede entender, pero, muy difícil es aceptarles.

Dudo que alguien sepa exactamente lo que le espera a Ernesto Valverde para este final de campaña al frente del FC Barcelona, pero me imagino lo que precisamente espera el "Txingurr" para darle el sí a Josep Maria Bartomeu y tener continuidad al frente de la institución azulgrana para las próximas temporadas.

Podríamos tener en cuenta, rápidamente y midiendo el valor de los logros, que la Champions League es el preciado tesoro que iluminaría el camino a la permanencia en Can Barça de Valverde. No nos extraña que los consabidos trofeos de LaLiga y la Copa del Rey en las vidrieras del Camp Nou ya no sean lo suficientemente convincentes para arriesgar una nueva frustración de no conseguir el máximo cetro europeo. Por ello, se me ocurre que la obtención de "La Orejona" es la única alternativa a la continuidad futura del técnico extremeño con el Barcelona.

Así y todo, aunque justificable para algunos, no me agrada la complacencia de aceptar que la falta de tan importante conquista sea la condición para seguir al frente de los blaugrana, sobre todo para un hombre que cada día que pasa se le nota más angustiado, cansado y abatido por las presiones a la que es sometido alguien en esa posición.

La poltrona de los banquillo de los grandes clubes envejece. Es un axioma que bien pueden corroborar con su aspecto físico grandes estrategas que han pasado por las mejores instituciones del mundo. Las urgencias de triunfos constantes es tan demandante, que en nada nos extraña el deterioro psíquico y físico que sufren los encargados de satisfacer el pedido lógico en este fútbol moderno.

No se trata de "decapitar" a Ernesto Valverde, si no de entenderle. Es totalmente admisible que sus dudas tengan fundamento en la conquista de los grandes objetivos, simplemente porque la Champions League es para el Barcelona de tanta premura que la alternativa del abandono se hace algo plausible tras no conquistarla desde la noche de Berlín, ante la Juventus italiana, con Luis Enrique en su lugar.

Comprendo los pruritos que es menester usar para navegar en aguas turbulentas, sin embargo, me hubiese quedado más tranquilo si el actual técnico culé hubiese puesto blanco sobre negro… a menos que en la zona digna del Camp Nou ya conozcan la decisión final de Valverde vetada al resto de la gente.

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