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Martín Onti: Las blancas aguas turbias

No recuerdo un verano tan comprometido para el Real Madrid como este. A pesar de la pasividad con que trata el tema su nuevo entrenador Julen Lopetegui, las aguas parecen bajar turbias para la entidad que preside Florentino Pérez. Falta aún tiempo para el inicio definitivo de la temporada y la precaución toma nota dando aviso de lo que podría ser un año problemático para los blancos.

Una pretemporada que en el juego de amistosos no ayuda a despejar los disfrazados nubarrones que se avecinan, sirve para traer un cierto grado de tranquilidad desde el juego mostrado en las presentaciones de prueba. Con notas de aprobados, los mismos de siempre marcan un camino futbolístico que no necesitan de exámenes posteriores.

Bale, Asensio, Isco y compañía han ofrecido su repertorio conocido y han tirado del carro de jóvenes desesperados por ganarse un lugar en la primera plantilla de Lopetegui. Los resultados, en estadística, sólo cuentan para que los números avalen el nombre del Campeón de Europa y no enjaulen a su técnico en un peor escenario general.

Sin embargo, el Real Madrid tiene, en paralelo, muchos frentes abiertos que preocupan puertas adentro. A la ya pandémica salida del portugués Cristiano Ronaldo en dirección al ‘reinventado’ Calcio italiano -la tierra de las nuevas promesas económicas y fiscales para acercar el interés perdido en la década pasada- se suman las serias y encaminadas intenciones de los consagrados mundialistas croatas Mateo Kovacic y Luka Modric.

Detallar la, en el fondo, problemática mercantil con nombres propios como el del representante Vlado Lemic, socio de un histórico jugador merengue como Pedja Mijatovic; del Grupo chino Suning Holdings con intereses en el Inter de Milán; y la pasividad de otros implicados como el original agente de Kovacic, Nikky Vusan, a la estela de este mismo Lemic que fue quien hizo entrar en rebeldía a Modric cuando estaba en el Tottenham previo arribo al Madrid, se suman a los inconvenientes que podrían desencadenarse con la contratación, ya efectiva, de Álvaro Odriozola y la casi segura del belga Thibaut Courtois.

Julen Lopetegui sabe muy bien en su fuero interno que Sergio Reguilón no es a Marcelo lo que Odriozola es a Dani Carvajal o lo que Courtois es a Keylor Navas. Que los poderes entregados a Gareth Bale no son admisibles de contrariedad, todavía, con respecto a la ambición de Isco o del mismo Asensio, y que su pulso deberá ser muy firme para hacer sostenible una situación que se vislumbra bastante compleja para el Real Madrid.

Martín Onti

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