Martín Onti: La generosidad de Benzema

Sólo la esencia de buen jugador de fútbol queda hoy de aquel antiguo Karim Benzema. Con el tiempo, la generosidad del atacante galo se fue abriendo paso entre sus aptitudes principales en un Real Madrid en el que tuvo que  adoptar una postura camaleónica para poder ser tenido en cuenta por los diferentes técnicos y los aficionados. 

Tras la dura y difícil etapa de Jose Mourinho, la imagen del delantero francés necesitó una profunda catarsis a nivel personal para reactivar a un futbolista que iba perdiendo su norte vivencial. Ya sea esa innata timidez de inmigrante o su inconmensurable paciencia, o ambas a la vez, le dieron a Benzema la alternativa de poder ser considerado en un equipo de nivel como el madrileño.

Pocos veían las luces más allá de las sombras, sin embargo hubo quienes supieron considerarle y comprender esa generosidad futbolística a la que el descendiente de argelinos fue aferrándose para regatear la desconsideración de mucha gente. 

Desde su época en el Lyon de sus inicios, Benzema dejó ver sus aptitudes desequilibrantes para trascender en el fútbol mundial. Un jugador con velocidad, certeza en la definición frente a la portería adversaria, buena alternativa en el regate, ubicuidad en su posicionamiento y destacable lectura en el entendimiento del juego, estaba destinado al exilio hacia instituciones de las denominadas ‘grandes’ dentro del contexto mundial.

Así y todo, y con todo estos atributos a cuesta, tuvo que ir buscando atajos que le mantuvieran en la mesa de las alternativas en una entidad que todo lo que por algún tiempo –de cada vez mayor brevedad- no sea redituable, debe apartarse, o ser apartado, porque las urgencias exigen mucho más que la paciencia. 

Y un buen día –todos deberíamos tener el derecho a ese buen día- Karim comprendió que la generosidad que no tuvo en sus comienzos como futbolista, aunque sí como persona, era la llave que mantendría cerrada la puerta del destierro de Chamartín. Esa generosidad en la que se basa, sumándola a las cualidades originales de su juego, le fue retribuyendo el placer de ser considerado hoy como una pieza fundamental para el éxito de su equipo.

Los hombres, al ser humano me refiero, necesita a veces tocar un fondo circunstancial para darse cuenta de lo que puede conseguir con un cambio de actitud, pero, para ello se debe poseer la esencia. A eso hacía referencia cuando comencé a escribir este artículo.

Martín Onti

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