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Martín Onti: Gracias, Marc-André

MADRID, España.- Desde la portería suelen llegar los gritos de quien acomoda su defensa, de quien desde el punto más retrasado en el campo ve el juego en sus detalles, aquellos que pueden detectar lo positivo y lo negativo de un planteo que visualiza el que intenta aportar con sus indicaciones, en ocasiones a voces, para estabilizar un funcionamiento que va perdiendo su compostura. Para ello hay que comprender el juego, conocer los mecanismos de corrección y la idea general del sistema empleado por su equipo.
 
Marc-André Ter Stegen, a quien me refiero en concreto, es el portero germano del FC Barcelona que va entrando en su sexta temporada en la entidad azulgrana y, en consecuencia, minimizando las distancias de pertenencia en el club culé que lo transforman en una figura autorizada para emitir opiniones valederas en el equipo de Ernesto Valverde.
 
El alemán es una persona con carácter, disciplina y argumento para tener en cuenta, que ha pagado su peaje elevando su parecer con derecho a ser escuchado en el seno de la entidad tanto, o más, que cualquier otro peso pesado del Barça. Este mismo Ter Stegen del que hablamos y que crea polémica hoy, levantando la voz con verdades que incomodan al estamento blaugrana, es justificado por algunos y mal visto en la ‘clandestinidad’ culé por otros.
 
Muchas veces, desde aquí, hemos hecho hincapié en ese débil corazón azulgrana con problemas para digerir momentos críticos, situaciones límites que no pueden ser revertidas desde la fragilidad del alma culé. Para no dejarme mentir sobre estas líneas, podría citar innumerables testigos que corroboran mi palabra. El Inter de Mourinho, el Bayern de Múnich de Guardiola, el Liverpool de Klopp, el humilde Granada de Martínez, el correoso Osasuna, y el acotado Slavia Praga son sólo algunos de los equipos que pueden declarar a mi favor en cualquier juicio correspondiente.
 
Por ello es que entendemos las quejas de Ter Stegen, le comprendemos en esa sinceridad que llegó a la frontera que en ocasiones no se permite cruzar ni el mismísimo Messi con su conducta particular. No es fácil desbloquear una postura consentida que el alma culé dicta a través de las personalidades más calmas de la gran mayoría de sus actuales jugadores, y es allí donde el teutón levanta la voz cansado de tanto despropósito que se asemeja al pasotismo para despertar a sus compañeros.
 
Ter Stegen es diferente, y no sólo por acudir a los entrenamientos del club en medios de transporte público, por vivir en un departamento de la ciudad en contacto con la gente común, en ir al supermercado y comprar el periódico en el kiosco de la esquina, sino por decir y hacer lo que piensa a pesar de esos sacros pruritos en la disciplina de un ‘Més que un Club’, ese mismo club que a través de Lionel Messi asumió ante el Valladolid ese mensaje cargado de incómodas verdades para volver a ser un Barça más reconocible, aunque sea desde la propuesta futbolística.
 

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