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Martín Onti: Elaborando el camino al retiro

MADRID, España.- Todo se trata de comprensión. No es necesaria la crítica dura, aunque a veces corresponda porque se ha traspasado una frontera límite. Entender el pensamiento y razonamiento de una persona pasa por tener la capacidad de poner en perspectiva sus procederes y actuar consecuentemente.

Gerard Piqué, el defensa central del FC Barcelona, no ha traicionado a nadie. No ha engañado ni ha pretendido hacerlo. Podemos estar de acuerdo con sus decisiones o no, pero, jamás podremos señalarle con dedo acusatorio sobre falta de sinceridad. El futbolista catalán siempre ha sido coherente con su accionar y, en ese particular, no nos corresponde a nosotros juzgarle por lo que parece ser y que puede no ser.
 
Piqué siempre fue de frente por la vida, fue honesto en su vida deportiva y con el entorno que esta le exigía como buen profesional. Quien diga lo contrario deberá argumentarlo muy bien, porque no hay pruebas de un comportamiento ilógico a no ser aquella ‘chiquilinada’ del autobús, cuando escupió a Pedro Cortés, delegado de la Selección de España campeona del mundo en el 2010 mientras paseaban el trofeo por las calles de Madrid.
 
No pretendo justificarle ahora, dicen, que "habiéndose escapado" a Nueva York con su mujer para presenciar el US Open de tenis celebrándose estos días en la ciudad estadounidense, algo que sinceramente desconocemos y que, en tal caso, le corresponde a la directiva azulgrana abordarlo si lo cree necesario.
 
Gerard Piqué va quemando etapas de su carrera deportiva de una manera que causa envidia a más de uno. No podríamos negar que sus pasos tienen un sentido común de cierta frialdad y admiración que deberíamos elogiar y no tratar de combatir desde lo absurdo de la oposición.
 
Las determinaciones y el comportamiento de Gerard Piqué, al margen de sus ‘chulerías’ de carácter infantil, tienen un perfil de adultez que sentencia a través de la inteligencia y una respetable actitud en sus procederes.
 
Criado en La Masía del Barça, decidió emigrar cuando joven al fútbol inglés y allí coincidir con un gran entrenador como Sir Alex Ferguson en el Manchester United; regresó al fútbol español y jugó en el Zaragoza hasta que su Barcelona le sumó finalmente a la institución de sus sueños donde ganó lo que todo jugador desea. Trabajó para ello, y eso debe ser considerado como la sagaz conquista de un objetivo.
 
Lo mismo está haciendo ahora, con una metodología similar. El devenir de una etapa siguiente en la vida de un deportista, de donde se retiran siendo muy jóvenes, implica enfocar en oportunidades para seguir en actividad alrededor de los ambientes en que se ha movido. El fútbol, donde el Andorra le da la oportunidad de continuar ligado al mismo; el tenis, con la organización de grandes torneos; y la dirigencia, donde aspirar a la presidencia del Barcelona cierra su círculo de ambiciones post retiro como futbolista profesional.
 
Martín Onti
 

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