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Martín Onti: El verdugo de sí mismo

BARCELONA, España.- No es lo aconsejable permanecer constantemente en estado de stress bajo presiones ingobernables. Tarde o temprano se terminan pagando las consecuencias de actividades demandantes realizadas en el mismo espacio de tiempo y cuando hay obligaciones de alto nivel que requieren permanecer muy cercanas al éxito. La factura a pagar suele ser devastadora y la culpa no tiene más que un único origen. 

Gerard Piqué pasa por un momento delicado en cada uno de sus actuales ‘emprendimientos’. No se trata aquí de criticar al defensa del Barcelona como futbolista, ni al empresario dedicado al tenis y a los videos que pretende ser con su empresa Kosmos, como tampoco al tahúr que desempolva en sus momentos de relax, ni menos al hijo, padre y marido que eligió, a conciencia de las circunstancias que le esperaban, desposando a una mujer de reconocida trayectoria artística como la cantante Shakira.

Si a todo ello le agregamos que su controversial carácter político de defensor del independentismo en Cataluña le lleva a enfrentarse también con ideas opositoras, y que eso conlleva un desgaste mental extra, estamos en condiciones de exigir la perfección de un ser humano que reúna todos estos requisitos para no sentirse sobrepasado por los hechos. Algo, sinceramente, muy difícil de conseguir.

Es evidente que el hecho de haber renunciado a la Selección de España tras la reciente Copa del Mundo en Rusia, no le ha significado al futbolista catalán ese confort espacial para acometer con la tranquilidad necesaria sus obligaciones de futbolista, empresario, político, jugador de póker y primordial eslabón parental a la vez.

Es de reconocer que Gerard Piqué proviene de una familia arraigada de Cataluña, de parentela acostumbrada a lidiar con ese poder que seguramente le inculcaron desde pequeño, con la salvedad que cada uno de sus ascendentes eran, y son, fuertes en la parcela controlable a la que se dedican. Su abuelo, Amador Bernabéu, fue vicepresidente del Barça, su padre, Joan Piqué, es un conocido abogado y su madre, Monserrat Bernabéu, desempeña un importantísimo cargo en el prestigioso Instituto Guttman.

Sin embargo, los límites son límites y suelen avisar con bondad para salvar el ‘patrimonio’ de que se goza sin tener que transformarse en el verdugo de sí mismo. A quienes hayan observado los últimos partidos del Barcelona, sería bueno preguntarles si no se han dado cuenta del bajo rendimiento futbolístico de Gerard Piqué o si no han reparado en sus continuos dolores de cervicales, sin contar sus reiteradas y discutidas quejas, aunque estas sean un común denominador de su personalidad. El toque de atención es claro y la pelota está hace rato en el tejado del central blaugrana.

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