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El jugador del Real Madrid Gareth Bale.

Martín Onti: El trono vacío

MADRID, España.- Alguien debe siempre ocupar un lugar vacío cuando las necesidades así lo requieren. Este es el caso en el Real Madrid, que tras el exilio forzado por circunstancias especiales ha dejado en la entidad blanca Cristiano Ronaldo. Cuando uno hace el más exhaustivo análisis posible sobre quién sería el encargado de llenar esa ausencia, no hay otra respuesta más apropiada que el nombre del galés Gareth Bale.

Es probablemente, este, el mismo cuestionamiento que Florentino Pérez y su junta directiva deben haberse hecho desde que tuvieron conocimiento de las intenciones que el atacante portugués, ahora de la Juventus italiana, comenzó a hacer públicas desde el mismísimo final de la pasada Champions League en que la institución blanca sumó su decimotercero trofeo europeo.

Es verdad que las alternativas de reemplazo comenzaron a surcar desde entonces los pasillos del Santiago Bernabéu. Aparecieron, con mayor o menor fuerza mediática, nombres para suplantar a CR7 como los de Neymar –aunque aún siga en el candelero- de Eden Hazard, de Kylian Mbappé… futbolistas con pedigrí para ocupar un espacio comercial que no es fácil de llenar a tenor del valor de trascendencia mercantil que Cristiano Ronaldo le ha dado al campeón de Italia.

Sin embargo, ante la locura de los precios en las transacciones a que el fútbol está llegando, la cordura del presidente del Madrid aparece como bálsamo a la disparatada exorbitancia de unos emolumentos que van más allá de límites admisibles. Las barreras de lo aceptable han sido quebradas por la avaricia de un negocio que no tiene techo y que ha comenzado a preocupar al ambiente. De allí que las variantes sean bienvenidas viendo que la inteligencia sea usada como herramienta válida para pausar el desconcierto mercantil en que ha degenerado el fútbol.

Nunca ha sido de mi particular gusto construir un equipo en base a un jugador, pero, hay ocasiones en que la mejor alternativa consiste precisamente en esto. El Barcelona lo hace con Lionel Messi porque así lo demanda ahora la calidad indiscutible del argentino. El Real Madrid lo hizo en menor medida con Cristiano Ronaldo porque necesitaba contrarrestar esa postura azulgrana y la del negocio de la liga española de cara al mundo.

Hoy, y con lo explicado, se me ocurre una muy buena decisión dejar que Gareth Bale se haga cargo de las jinetas que dejó vacante Cristiano. Razones para justificar la medida sobran. No existe en el mercado un futbolista que supere al galés en condiciones futbolísticas para hacerse cargo de un trono vacío que bien puede él ocupar con méritos contrastados.

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