Horarios

Dom.Dic.12 1:30 PM EST
Dom.Dic.26 2:30 PM EST

Martín Onti: El trapecista francés y la deriva blanca

MADRID, España.- Hay un escenario tétrico donde un hombre se encamina de un lugar a otro obligatoriamente. Debe hacerlo porque no tiene ninguna otra alternativa y el alambre de la vida se extiende entre una decisión y otra. Una plataforma es la que exige quien gobierna el entorno y la otra, la que le pide su interior. Abajo no hay red de protección, si falla se ha terminado todo, si se sale con la suya, la gloria le volverá a abrazar hasta la próxima crisis.
Zinedine Zidane ha vuelto a perder, y que conste que exalto la derrota del técnico francés a manera de titular y no que el Real Madrid volvió a sucumbir en el propio Santiago Bernabéu. Esta vez el Villarreal fue el verdugo de turno, con muchas menos herramientas que la que expusieron otros equipos que visitaron al conjunto blanco en Chamartín.
 
Desde el análisis profundo que se puede hacer viendo a este Madrid, uno también entra en el desconcierto, tanto o más que los propios integrantes de una plantilla que esboza el signo de pregunta como expresión más cercana al desconocimiento que baja desde la grada, que se estrella en los rostros del palco, donde están los que mandan y ordenan, y más arriba donde nos ubicamos los que sacamos conclusiones.
 
No hay forma de poner en palabras lo que no tiene explicación. La cara indescifrable de Zidane lo dice todo, la tartamudez de los jugadores ante los medios aclara más todavía esa falta de razones que rodean esta incomprensible situación que atraviesa el Real Madrid.
 
Criticábamos la falta de actitud propia de la mala campaña que ha venido desarrollando la institución de Florentino Pérez, pero, ante el equipo de Javi Callejas eso también se superó. Ante el Submarino Amarillo se jugó con criterio, con ganas, con esa honradez que va en paralelo a la buena predisposición de poner todo lo que podría haber faltado en compromisos anteriores, pero nada alcanzó.
 
Como si se viviera en un eterno dejá vù, el Madrid se plantó con intenciones honestas de derrotar a su adversario. Lo intentó desde lo futbolístico y desde lo mental, y en ambos terminó desquiciado. Un simple gol de Pablo Fornals, una verdadera sutileza técnica, bastó para enterrar en la clasificación de La Liga a los campeones del mundo y en el desconcierto absoluto a todos sus protagonistas, desde Keylor Navas hasta alcanzar al último aficionado blanco.
 
El funambulista galo volvió a caminar sobre el cada vez más fino alambre que lo sostiene en la entidad merengue. Volvió a jugar con sus cartas sin importar a quién favorecería la baraja. Perdió nuevamente y queda listo para lo que viene de aquí en adelante, mientras tanto, continúa caminando en las alturas sobre la filosofía de su vida sin vender la esencia.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!